El blues de la hora punta

Málaga, un lunes cualquiera camino del trabajo. Ocho de la mañana… A la altura del túnel de Carlos Haya llega el parón: tres carriles repletos de coches inmóviles forman un arcoiris de penitentes metálicos en procesión a ninguna parte. “El cautivo” me viene a la cabeza y sonrío… nunca un nombre fue tan apropiado. Ocho y cuarto

La información del luminoso llega como pájaro de mal agüero: accidente a 5 Kilómetros. Ocho y media… la universitaria de al lado está harta de que le lance miradas cargadas de deseo y vergüenza ¿Seguirá el coche aquí esta noche si aparco y echo a andar?

La gente pierde la paciencia que nunca llegó a tener: cambian de carril como de calcetines; las mujeres tocan el pito, los hombres los cojones. Parachoques que se encuentran con la timidez del primer beso… las nueve.

Llamo al trabajo para decirles que quizá llegue el miércoles.

 

Os dejo con una estupenda canción de The Kinks que da nombre a esta entrada.

Hasta que nos leamos.

Estructuras Narrativas: Death Proof

A pesar de que hay mucho detractor de ellas, a pesar de que hay gente que las acusa de ser las responsables de que las películas se produzcan como churros y se deje de lado la vertiente artística para fomentar las fórmulas comerciales más banales, a pesar de que no contar con la buena fama y el glamour de los ingeniosos diálogos, los sorprendentes puntos de giro o los trepidantes cliffhangers… A pesar de todo ello, as estructuras son la auténtica y genuina base de cualquier guión, ya sea bueno o malo; sobre ellas se asienta todo y sin ellas no existiría nada.

¿Os imagináis a un arquitecto que renegase de los cálculos estructurales de su edificio? ¿Qué no quisiera prestarle atención a los cimientos del castillo porque no son tan bonitos como las gárgolas del torreón? ¿A que resulta ridículo? Pues los guionistas somos tan ridículos como para hacerlo continuamente. Por eso desde aquí quiero romper una lanza por algunas geniales estructuras cinematográficas que me han marcado especialmente y a las que nos iremos asomando de vez en cuando. Para abrir boca, comenzamos con una controvertida película de Quentín Tarantino: “Death Proof”.

A partir de este momento va a caer un chaparrón del spoilers sobre esta entrada. Se recomienda a todo aquel que no haya visto la película que corra a cobijarse de la tormenta a otra página bien techada…

Considerada por muchos una obra menor en la filmografía del director y denostada por algunos como uno de sus peores largometrajes, “Death Proof” es la mitad de un curioso experimento realizado entre Tarantino y Robert Rodríguez. Estos amigos y colegas tenían ganas de hacer su particular revisión-homenaje a las antiguas sesiones dobles de películas de serie B, una fórmula tradicional en la América de los años 40 a 70  del siglo pasado que se basaba en ofrecer dos cintas de bajo presupuesto al precio de una. Generalmente se trataba de películas de horror o ciencia ficción con continuos fallos técnicos y de proyección y entre ellas se hacía un interludio con trailers para que el público pudiese descansar, ir al baño, comprar más palomitas, etc.

Tarantino y Rodríguez deciden rodar cada uno una película de este estilo, un puñado de trailers sobre películas que no existen (Entre ellas “Machete” que acabó por convertirse en realidad y ya va por la 2ª entrega) y montar el visionado en salas de cine en una sesión doble denominada “Grindhouse” en la que la cinta de Rodríguez “Planet Terror” abre la velada y “Death Proof” la cierra. Con esta decisión ya tenemos ante nosotros la primera capa de la estructura narrativa, una capa que está por encima y llega más allá que la cinta en cuestión, pero que sirve al escritor como modelo y en la que se basa para establecer un delicado paralelismo.

Tenemos pues que la película en si es la mitad de una doble sesión con un interludio entre ellas.

Una vez que nos metemos dentro de la historia, encontramos que ésta copia la estructura “madre” y se divide en dos partes distintas, con protagonistas distintas, en lugares distintos y en tiempos distintos… y que esas dos partes están separadas por su propio interludio.

Es decir, Tarantino usa la estructura de la doble sesión para componer la estructura de su propia historia. Como con casi todo lo que hace el bueno de Quentín, además, la mejora por el camino.

La primera mitad del guión nos presenta a Jungle Julia y a sus amigas. Un grupo de chicas se van de fin de semana a la casa de la playa de los padres de una de ellas. Por el camino paran en un bar de carretera donde tiene que reunirse con unos chicos y toman unos tragos, despreocupadas. Allí conocen al especialista Mike, un tipo siniestro y desagradable que parece un poco obsesionado por una de ellas. Tras reunirse todo el grupo, las chicas abandonan el bar y continúan en coche hacia su destino. Lamentablemente para ella, el especialista Mike tiene otros planes y termina estrellando su coche “a prueba de muerte” contra el de las chicas en una espectacular colisión que acaba con la vida de todas ellas.

Esta trama corresponde al primer acto de la historia y en ella se nos presenta al malvado antagonista, su forma de actuar y las consecuencias para sus víctimas.

En relación a la supraestructura de la sesión doble, esta parte correspondería a la primera película de serie B (“Planet Terror” en este caso. El lazo lo refuerza Tarantino dando un papel secundario en la historia a la protagonista de la cinta de Rodríguez).

Luego nos encontramos con un ambiente y unos personajes nuevos. Dos policías locales, padre e hijo además, deambulan por un hospital tratando de resolver el caso del accidente de coche antes presenciado. Nos enteramos de que el especialista Mike no sólo ha sobrevivido sino que no hay ninguna prueba o indicio que pueda usar para culparle de asesinato. Saben que es un asesino pero deben dejarlo ir. Con mucho humor y un toque de surrealismo, el malo de la película escapa de la justicia.

Esta minitrama aclaratoria supone el interludio de la historia. Termina de cerrar el primer acto (nos explica las consecuencias de lo visto hasta ahora) y nos abre el segundo (nos deja claro que el especialista Mike es libre para volver a matar). Por el camino Tarantino presenta la breve historia de unos policías que dan por cerrado el caso que investigan mientras tienen una tensa reunión familiar (Para rizar el rizo, el director utiliza a los mismos personajes que ya aparecieron en su anterior película, “Kill Bill”, haciendo una disertación similar).

En relación a la supraestructura de la sesión doble, esta parte corresponde al interludio entre películas (En este caso, los trailers de “Machete” y demás películas jamás rodadas).

La historia continua con un salto temporal, han pasado unos meses y encontramos a Abernathy, una maquiladora de cine, junto con sus amigas: la estrella de la película que están rodando y un par de dobles de acción de ésta. Las cuatro chicas disfrutan de su día libre de rodaje y aprovechan la ocasión para ir a probar un coche de carreras que se vende de segunda mano en una población vecina. En una gasolinera tiene un encuentro con el especialista Mike, ya recuperado de sus heridas, y él se fija en ellas como en sus nuevas posibles víctimas. Una vez las chicas están probando el bólido de carreras deciden hacer un peligroso juego de especialistas: una de ellas irá amarrada al capó del coche mientras conducen a toda velocidad. En ese momento aparece por la carretera el especialista Mike con las peores intenciones… tras una memorable persecución, las chicas terminan reduciendo al villano y tomándose la justicia por su mano para acabar con él de una forma brutal y espectacular.

Esta trama corresponde al segundo y último acto de la película y sirve como colofón a la historia, equilibrando la balanza de la justicia respecto a lo vivido en el episodio anterior.

En relación con la supraestructura de la sesión doble, esta parte es la equivalente a la segunda película de la misma (En este caso, la propia “Death Proof”. Como nota, cabe decir que Tarantino juega con el título de la película al principio de la misma; en los títulos de crédito aparece fugazmente otro nombre distinto: “Thunder Bolt”; pero un inoportuno corte de montaje impide al espectador leerlo con claridad).

Pero aquí no acaba todo… los dos actos de la película funcionan como perfecto contrapunto el uno del otro, presentando situaciones paralelas pero con planteamientos dramáticos opuestos.

El primer grupo de chicas, capitaneadas por Jungla Julia, son tipas duras: hablan soltando tacos, fuman porros, beben jaggermaister y no se permiten las unas a las otras colgarse por ningún tío. Sin embargo, el segundo grupo, Abernathy y cia, son chicas más dulces y convencionales, se pirran por hojear el último vogue, se cuentan sus fracasos sentimentales y sus sueños de encontrar al hombre ideal.

Esto es lo que nos presenta Tarantino a simple vista, pero si nos fijamos un poco más descubrimos que en realidad ni las duras son tan duras (Jungla Julia se pasa todo el tiempo escribiéndose SMS a escondidas con el tío por el que se ha colado) ni las blandas tan blandas (Tras sobrevivir al primer ataque del especialista Mike, en lugar de huir vuelven a por él). Cuando conocemos al primer grupo pensamos que plantarán cara al malo y serán las heroínas… pero no. Cuando conocemos al segundo grupo pensamos que caerán aun más rápido que las primeras… y tampoco.

Tarantino juega con los convencionalismos para sorprendernos y da a cada grupo el valor interno opuesto al de su fachada externa. La misma historia contada dos veces en los términos contrarios y con el resultado opuesto al que cabría esperar. Con el argumento simple y banal de una película de serie B sobre un psicópata de carretera, el director y guionista consigue hacer una obra original y divertida en la que homenajea y revisa clásicos de su infancia y revitaliza algunos tipos de películas que hacía tiempo que estaban muertos y enterrados.

Hasta aquí el repaso de las distintas estructuras de “Death Proof”; espero que a alguno le despierten las ganas de verla de nuevo, yo ya estoy encendiendo el DVD…

Hasta que nos leamos.

La Vuelta a España y las segundas pantallas

La serpiente multicolor

Hace ya algún tiempo que desde RTVE se vienen haciendo bien las cosas en lo que a la implantación de la TV social se refiere. Casos como los de las series “Águila Roja” y “Cuéntame” o el impresionante abanico de posibilidades de la web corporativa son clara muestra de ello.

El último peldaño en la escalera de la televisión del futuro más inmediato lo acaban de subir este verano, añadiendo sus retransmisiones deportivas a esta nueva forma de ofrecer contenidos y relacionarse con los espectadores (que dejan ya de estar expectantes, valga la redundancia, para volverse participativos). La retransmisión de los JJOO de Londres 2012 ha supuesto una revolución para nuestra cadena pública, y deja un gran titular que constata el afianzamiento de los nuevos usos y consumos de televisión: Por primera vez las retransmisiones han sido mayoritariamente seguidas por Internet.

Bien a través de ordenadores, de móviles o de tablets, el consumo de la cita deportiva del año en la página de RTVE ha superado a la emisión tradicional. Esto ha sido posible, principalmente, debido a que en su site ofrecían todas las señales disponibles en cada momento, hasta alcanzar un total máximo de 19. ¿Qué supone esto? Pues algo tan novedoso como que cada espectador puede elegir qué deporte ver en cada momento en lugar de tragarse lo que emitan por la cadena de turno. Una vez más, el emisor (RTVE) entrega el poder al receptor (Espectadores) para que sean ellos los que participen del proceso, convirtiéndose en programadores activos… Chapeau.

Parece que esta declaración de intenciones no hace si no confirmarse ahora que disfrutamos del siguiente gran evento deportivo que ha caído en las manos del ente público: La Vuelta a España 2012. Como ya hiciesen en el pasado Tour de Francia, los narradores de la prueba (Carlos de Andrés y Pedro Delgado) están siempre atentos a Twitter para compartir impresiones con los espectadores, contestar a sus dudas y preguntas e, incluso, ser corregidos por el público si en alguna ocasión meten la pata… esto que quizá no parezca muy novedoso supone, en mi opinión, un tremendo acierto en la estrategia del uso de segundas pantallas durante el consumo de TV, y por varios motivos:

1)   El ciclismo es un deporte con picos de actividad definidos; esto quiere decir que durante las etapas pueden pasar kilómetros y kilómetros “poco interesantes” para el espectador (sobre todo en las llanas y en los principios de etapa). Los que seguimos el ciclismo desde siempre ya estamos más que acostumbrados a realizar una segunda actividad paralela mientras vemos la etapa: desde la mítica siesta de la primera semana de carrera (confieso haber agudizado mis sentidos para abrir el ojo a 500 metros de meta, justo cuando el lanzador deja al sprinter para hacer el último esfuerzo), a leer, jugar a la consola portátil, etc. Sabiendo esto como lo saben en RTVE, han tenido el talento de promover que esa segunda actividad sea realizada en una segunda pantalla y que esporádicamente o de forma constante esté relacionada con su retransmisión. Siendo más claros: ya que sabemos que el público va a hacer otra cosa mientras ve el ciclismo, ofrezcámosle algo que hacer relacionado con nosotros. Un vistazo a Twitter y la posibilidad de comentar con los demás lo que está pasando es un primer paso, y si, además, puedo charlar con los comentaristas y que Perico responda a mi tweet seguramente esté más atento a la tele y me sentiré más identificado con la retransmisión y con la cadena.

2)   El ciclismo es un deporte de retransmisiones especialmente largas. De media nos ofrecen unas dos horas de etapa pero en las grandes citas (la montaña) se puede alargar a tres, cuatro y hasta cinco horas. El comentarista debe armarse de un arsenal de temas para aguantar tanto tiempo sin parar de hablar de cosas medianamente interesantes, y es ahí cuando el poder mantener contacto directo con la audiencia cobra importancia y sentido: dotas de contenido interesante la retransmisión y cubres tiempo de la misma.

3)   Como decíamos, los picos de actividad del ciclismo permiten que se hagan debates de opinión. En una retransmisión de baloncesto, con ritmo casi frenético, no tiene mucho sentido comentar los tweets o responder preguntas, pero en el ciclismo si, y mucho. Chismorreos sobre fichajes, dudas en la forma de entrenar, recuerdo de ediciones pasadas… todo ello es parte habitual de una retransmisión ciclista y el aficionado lo espera y demanda, con lo que ahora estará encantado de poder participar en ellos.

No obstante la novedad más destacable de la retransmisión de la Vuelta 2012 reside en una colaboración a tres bandas que ha llamado mucho mi atención: Organización – cadena de TV – público forman un triunvirato que elige en cada etapa al ganador del premio a la combatividad.

Os pongo en antecedentes: Uno de los premios menores o secundarios que se reparten en cada etapa es el de la combatividad y se entrega a aquel corredor que más ha peleado durante la misma. Si un pobre diablo se pasa 200 Km escapado y el pelotón le coge a 1 de meta se premia su esfuerzo con este galardón (es un ejemplo entre muchos). Este reconocimiento tiene una traducción en metálico importante para muchos corredores y equipos humildes, así como cierta repercusión publicitaria.

Pues bien, en esta edición la organización de la vuelta (A cargo de la empresa Unipublic), cuando quedan unos 30 Km a meta, propone tres nombres o candidatos a la combatividad, éstos son anunciados por TVE y puestos a disposición del público en su web para una votación abierta; finalmente los espectadores son los que deciden con sus votos quien es el merecedor final del reconocimiento.

¿Qué tenemos aquí? Una estrategia crosmedia que aprovecha perfectamente el uso de la segunda pantalla para crear interactividad y participación. El espectador tiene poder, no ya sobre la mera retransmisión, sino sobre el acontecimiento deportivo en si mismo. El valor y la decisión de los organizadores de La Vuelta y los dirigentes de RTVE se traduce en una exitosa iniciativa que engancha al público y le lleva a visitar la web, registrarse y participar. Consecuencias: fidelización de audiencia, incremento de visitas a la web, obtención de datos del usuario, más anunciantes interesados en tu página, sube el caché del patrocinio del premio de la combatividad… o sea, monetización de la inversión y el esfuerzo. Como diría Eduardo Prádanos: ¡Show me the Money!

Creo que este tipo de iniciativas son las que marcarán el futuro de las emisiones de deporte en directo y con las que se conseguirá que este tipo de eventos continúen siendo líderes de audiencia y de seguimiento mayoritario, como hasta ahora. Para mi es toda una alegría comprobar como el tránsito hacia una TV social se hace de manera tan natural y efectiva ya que creo que es el deber y la obligación de las cadenas públicas el liderar esta transición y educar al público en los nuevos consumos de ocio integrado. Mi Enhorabuena a todos los responsables de Unipublic y de RTVE.

Hasta que nos leamos.

Tony Scott

No tenía pensado publicar nada hoy, pero al enterarme de la desgraciada noticia del suicidio de Tony Scott me ha parecido justo rendirle aquí un pequeño (y sencillo) homenaje.

Tal vez la gran cruz de Tony haya sido el eterno SanBenito de “El hermano de Ridley Scott”. Siempre es duro que te comparen todo el tiempo con un familiar cercano, como si tu techo fuese siempre el suelo del hermano brillante, como si dando lo mejor de ti mismo sólo alcanzases el nivel más ralo de ese familiar preminente.

Precisamente en el caso de los Scott esto era particularmente injusto; Ridley ha dado momentos inolvidables a la Historia del cine y títulos que permanecerán en el recuerdo de la humanidad por generaciones, de acuerdo, pero también a firmado alguno de los bodrios más impresionantes de los últimos 25 años (Que no se me indigne nadie, porque títulos como “Un buen año”, “La Teninete O´Neil”, “Hanibal” o “1492″ son indefendibles). Como muchos otros genios, Ridley es incostante, su obra está llena de altibajos y dio lo mejor de sí mismo en sus primeros años de carrera. El navío que es su obra cinematográfica a veces navega veloz y poderoso pero en otras muchas ocasiones marcha a la deriba, sin rumbo ni propósito (Conste que hago el símil marítimo acordádome de otro de sus pestiños: “Tormenta blanca”).

Tony sin embargo era todo lo contrario: un director no tan brillante quizá, pero terriblemente constante y eficaz en todos sus trabajos. Tony era de esos directores de encargo que aseguran salvar el guión más mediocre, de esos nombres que hacen que un productor vea viable sacar adelante una historia flojucha con una estrella de renombre y que la ceja hasta entonces arqueada y desconfiada se relajase mientras de su boca se desprende un relajado: “Ah bueno, si lo dirije Tony le doy luz verde”.

En el Hollywood de los grandes estudios y la edad dorada, Tony hubiera sido la estrella absoluta porque era el realizador ideal, ese todoterreno que igual le mete mano a un trhiller que a un drama histórico, a una de gansters que a una de deportes… En su lista de películas filmadas quizá no podamos encontrar un “Alien”, un “Blade Runner” o un “Thelma y Luise” (recalco el quizás porque para muchos de nosotros tiene títulos igual de buenos), pero uno tiene la garantía de que cuando está sentado en su sillón viendo los créditos de arranque de una peli y lee aquello de “A film by Tony Scott” sabes con seguridad que pasarás un par de horas de lo más entretenidas… y eso para un espectador es mucho.

Tampoco me voy a poner a defender lo indefendible, Tony tiene pelis malas, alguna muy mala; pero todas están resueltas de forma eficaz y no pretenden nada más que entretener a un espectador medio que sigue siendo el mayoritario y el que hace moverse a la industria. La diferencia entre los bodrios de Ridley y los de Tony es que los de éste último no se vendían como “la última pelicula del gran genio”, en eso tengo que reconocer que salió ganando.

Y entre tanto thriller de espías y tiroteos, el bueno de Tony se las apañó para rodar alguna pequeña joya del séptimo arte. “El ansía” es para muchos un título experimental y precioso, “Top Gun” es todo un icono generacional para los jóvenes de los 80 y “Amor a quemarropa” es una delicia para los sentidos en la que consigue plasmar en imágenes todo el potencial del guión de Quentín Tarantino.

Precisamente con ésta última película me gustaría cerrar el post. Aunque la narración y los diálogos le vienen dados, Tony es capaz de zambullirse en la historia de Clarence y Alabama y mostrarla en imágenes tan bien como, al menos para mi, era posible. Vista la trayectoria posterior de Tarantino y todo lo que ha sido capaz de aportar visualmente a sus películas, puede pensarse que él mismo hubiera dirigido mejor la cinta… pero yo tengo serias dudas sobre ello. Amor a quemarropa tiene atmósfera, tiene color, tiene gusto y pasión en cada uno de sus planos y eso es algo que nunca nadie podrá quitarle al bueno de Tony.

Al menos por esa vez, la gente tendría que haber hablado de Ridley como “el hermano de Tony Scott”.

Os dejo con una de las mejores escenas de la película, una de esas secuencias de humo de cigarro y conversación inteligente que se queda grabada en la retina de todo el que la ve.

Hasta que nos leamos.

LA BESTIA

Este microrelato apareció publicado el pasado domingo 12 de agosto en el Diario SUR de Málaga. Vaya por delante mi agradecimiento a todos los responsables del periódico por elegirlo.

Jonathan estaba paralizado por el desgarrador poderío de la bestia. El tigre que tenía delante suya era la criatura más extraordinaria que jamás hubiera visto. Sin embargo no sentía miedo alguno, sólo atracción.

Quedó impresionado por sus ojos. Ojos que decían claramente: “Aquí mando yo”; esos iris amarillos se le clavaban tan profundamente como lo harían las mortíferas zarpas en cuanto tuvieran ocasión.

Su descomunal tamaño fue lo siguiente que le llamó la atención: una mole de pelo rayado, erguido y noble. El cuerpo transmitía serenidad y quietud pero la boca… ah, su boca. Toda la fuerza del tigre se concentraba entre sus fauces. Los afilados colmillos, la lengua enorme y áspera, la flema que escupía mientras lanzaba al mundo su rugido…

Jonathan también abrió la boca. En su caso, sólo para exclamar – ¡No veh, culega. Zi ha quedao guapízimo! –

El dueño del taller de tunning sonrío satisfecho y extendió la mano – Son tres mil –

Hasta que nos leamos.

Una vida en serie

Aida conoció a Fraiser gracias a Cristal, ya que éstos eran primos lejanos. Los dos tenían la misma edad, treinta y tantos. Las chicas trabajaban the Sopranos y Fraiser como médico de familia en urgencias del Hospital Central. Ellas eran dos mujeres desesperadas, siempre buscando alguna nueva sensación de vivir. Los que las conocían bien las apodaban “Las chicas de Oro. Él, sin embargo, venía de una dinastía de periodistas de gran fama, pero era tan tímido que le hubiera encantado poder vivir a dos metros bajo tierra.

Se enamoraron camino a Dallas. Antes de eso estaban como perdidos por esa especie de autopista hacia el cielo que es la vida. Al principio de conocerse eran solo friends pero pronto dieron un paso adelante en su relación. Él moría por sus bones, era un auténtico mad men… a los pocos meses ya compartían house. Se puso manos a la obra para convertirse en padre de familia. Ahora son un matrimonio con hijos que se ha dado cuenta de que los problemas crecen porque pasan más tiempo en la farmacia de guardia que de vacaciones en el mar.

A Seinfeld le siguieron cinco hermanos. Él se pasa 24 horas en the office y ella está en terapia para intentar ser the good wife. Viven en Melrose Place y están reformando el ala oeste de su casa.

Son un ejemplo perfecto de modern family.

Hasta que nos leamos.

Comencemos, començon. Empecemos, en pezón…

Muy buenas a todos,

Os doy la bienvenida a mi nuevo blog. He tenido serias dudas (¿Acaso las dudas pueden ser de otra forma si no serias? me cuesta imaginar dudas alegres…) sobre cómo escribir mi primer post, pero finalmente he hecho la siguiente reflexión: Todos los comienzos son típicos. Tip y Coll tienen un sketch con un comienzo muy gracioso. Gracioso es todo aquello hecho desde la óptica del humor. El humor es la vaselina de la vida, con risas todo entra más fácil… ¡Pues ya tengo título para mi post!

Esto, amigos, ha sido un humilde ejemplo de asociación de ideas. Muchos grandes artistas han concebido sus mejores obras gracias a la asociación libre de ideas, pero eso fue antes de que las ideas asociadas hicieran un sindicato para exigir el 15% de los beneficios para sí mismas… en fin, ésta es otra historia.

Os dejo con los maestros Tip y Coll y su mítico sketch que me ha inspirado la forma de arrancar (arrancón…). Por cierto, ahora que lo pienso si que hay dudas alegres, cientos de ellas: la duda entre pedir helado de chocolate o de fresa, la duda entre ver una peli de Woody Allen o de Tarantino, entre un beso con lengua o sin ella…

Intentad no dudar demasiado en la vida, pero si vais a hacerlo que sean este tipo de dudas.

Hasta que nos leamos.