Alta Suciedad

Tras casi dos semanas de actividad personal y profesional frenéticas que me han obligado a tener desatendido el blog, he conseguido sentarme un rato para ponerme el día. Ante todo pido disculpas por no haberlo hecho antes…

Curiosamente el hueco he venido a encontrarlo en una jornada de huelga general en España, un día atípico y de mucho debate y conflicto: los que la apoyan y los que no, los que respetan al contrario y los que no, los que atacan y los que se defienden… en definitiva, un día para hablar mucho de política, de economía, de recortes y de esta puñetera crisis en la que llevamos tanto tiempo instalados que ya  hay una generación de chiquillos que no han conocido otra cosa.

Por eso me he decidido a escribir sobre un tema que tenía aparcado hace tiempo: hoy quiero hablaros de un cómic de hace ya bastantes años que trata todo este tema de la economía global y de la quiebra del sistema financiero con una precisión quirúrgica. Curiosamente, el protagonista de la historieta es un cerdo… hagan sus analogías.

Cerebus: Alta Sociedad” es un cómic escrito y dibujado por el autor canadiense Dave Sim entre los años 1981 y 1983 y publicado como tomo único en 1986. Se trata del segundo volumen de historietas del personaje, Cerebus: el cerdo hormiguero. Al principio de la trama, el protagonista se nos presenta como un mercenario y espadachín buscavidas en un mundo a caballo entre lo medieval y lo decimonónico, dominado por las relaciones político-económicas de los reinos y ciudades-estado entre ellos y con las religiones predominantes.

Evidentemente, con un material tan peculiar resulta obvio que estamos hablando de un tebeo independiente y muy radical que nada tiene que ver con lo que se produce desde las grandes editoriales del medio. Para entender bien Cerebus es bueno conocer un poco la controvertida figura de su autor, de la que podéis leer un poco más aquí y aquí.

La trama principal de “Alta sociedad” es una historia de ascenso y caída bastante arquetípica: Cerebus es un ambicioso pero inepto pobretón que logra subir escalafones sociales hasta convertirse en el Primer Ministro de una importante ciudad-estado. Por el camino va forjando alianzas y se le enfrentan enemigos, aprende el arte de la política y lo termina perdiendo todo sólo para volver a levantarse dispuesto a seguir la lucha. El autor es capaz de tejer una densa y complicada red de historias y relaciones en las que tienen cabida el humor, la acción, las intrigas, la sátira y la parodia, los homenajes a películas y autores que admira, el amor, lo lisérgico, etc. Como nota al aspecto meramente formal de la obra me gustaría indicar que “Alta sociedad” es un tebeo de vanguardia para su época, con soluciones visuales y narrativas muy arriesgadas por parte de Sim y que supusieron toda una revolución e inspiración para los artistas gráficos del medio.

Pero lo que nos atañe principalmente de esta historia es la capacidad de predecir el futuro, de anticipar los problemas que acabaría teniendo nuestro sistema capitalista occidental en una época, los primeros ochenta, de euforia económica y eclosión de las multinacionales, los holdings, los yuppies, los brokers, etc. (Generada por contraste del pesimismo vivido con las crisis del petróleo de finales de los 70). En un momento en que el mundo occidental estaba embriagado con el dinero fácil de la era Reagan y seducido por el consumismo salvaje, Dave Sim es capaz de mirar más allá y elucubrar con acierto lo que terminará provocando esta actitud de irresponsabilidad económica.

El ascenso de Cerebus se nota en su aspecto: De barbaro con espada a tipo trajeado.

En “Alta Sociedad”, el lector y Cerebus asisten incrédulos y al unísono al baile entre las fuerzas que rigen un país, ambos se ven obligados a aprender a marchas forzadas (dado el ritmo frenético con que el autor introduce la información) las claves que llevan a dominar esas relaciones de poder. En la obra, Cerebus accede al control de un país arruinado por las deudas y se nos muestra claramente como esto deja sin margen de maniobra alguno al más decidido de los gobernantes – Más actual imposible – . Tampoco se corta el autor a la hora de retratar a una burocracia sedienta de dinero y cuotas de poder, a la que sólo es posible manejar a base de sobornos, dádivas y concesiones políticas – Si nos ponemos a enumerar casos, nos aburrimos.. dejémoslo en EREs de Andalucía y Gurtel, por citar algunos de los últimos – . Se nos muestra claramente cómo el poder se organiza en camarillas exclusivas dentro de los propios partidos – Desde los “guerristas” en su día a los “Fabristas” de hoy – y que el más mínimo rumor puede acabar siendo clave para mantenerse en el poder o caer, en lo que es una evidente alusión a las estrategias de comunicación política. Saca a la palestra el poder de decisión de los asesores políticos, esas figuras que están detrás de la cara del cartel electoral y que tienen una cuota de decisión e influencia sobre nuestras vidas casi inaudito. Y un largo etc.

En otra fase de la trama, Cerebus tiene que defender su posición en unas elecciones generales y ahí Sim continua lanzando cañonazos (que no dardos) envenenados. Para empezar ridiculiza el empaque de los candidatos haciendo que su rival a Primer Ministro sea una cabra (literalmente) puesta por el verdadero hombre fuerte en la sombra… luego prosigue mostrando el proceso de captación de votos, el cómo se promete lo mismo a todos y se disfraza la ambición de dulzura y buenos modos; la manera tan torpe de pretender engañar al elector y que, cuando no se consigue esto, se pasa directamente a la compra mediante compromisos de favorecerle una vez elegido. Para no dejar títere con cabeza, al autor no se corta un pelo a la hora de retratar a los medios de comunicación como meros instrumentos del poder, dispuestos a dar cabida en la portada a la noticia más mediatizada posible y a aleccionar en favor de su fuerza política predilecta.

El mensaje es claro: O conmigo o contra mi.

Hacia el final de la obra, una vez ganadas las elecciones, Cerebus se embarca en una política expansionista para poder llenar las arcas del estado en ruinas: es decir la guerra al vecino. Si bien hoy día el mundo occidental parece haber aparcado los conflictos bélicos físicos, si que asistimos a diario a las guerras económicas entre estados. Una vez más Dave Sim sabe interpretar el devenir de los tiempos, pues en la obra la política belicosa del protagonista se ve frenada y anulada por la intervención de una organización mayor y más poderosa, de la que esta ciudad-estado es miembro. En el caso de “Alta Sociedad” se trata de la Iglesia y su pontífice, pero en nuestro día a día resulta muy sencillo extrapolarlo a las actuaciones de la Unión Europea con Angela Merkel a la cabeza…

En definitiva, “Alta Sociedad” consigue, casi 30 años después de su creación, estar más vigente que nunca y supone una lectura obligada para todo aquel que quiera mirar desde una visión crítica las actuaciones de los políticos y banqueros con los que nos ha tocado lidiar. Los aficionados al cómic independiente que no lo conozcan lo considerarán un “must”, los aficionados al cómic de mainstream descubrirán otra forma radicalmente distinta de consumir tebeos, los no aficionados al cómic posiblemente se atraganten un poco con su lectura, a ratos enrevesada. Pero lo que está claro es que todo nuevo lector que consiga terminar de leerse el tomo quedará satisfecho y con una idea zumbona rondándole por la cabeza… “Vaya asquito de mundo”.

 

Hasta que nos leamos.