Entrevista en Onda Cro

CMYK básico

Esta mañana me han entrevistado en el programa “Los productores” de Onda Cro. Ha sido media horita de lo más agradable charlando un poco sobre el mundo de las audiencias, a raíz de mi entrada en el blog Innovación Audiovisual de hace unos días, en la que trataba el tema.

Muchas gracias a Jaime López Amor, Pedro Palacios y al resto del equipo por brindarme la oportunidad de contar mis impresiones. Ahora que hemos abierto la veda, espero no tardar en repetir.

Podéis escuchar la entrevista completa aquí:

http://www.ondacro.com/index.php/entrevistasytertulias/1690-entrevista-a-javier-jauregui-guionista-y-creativo-20-de-febrero-de-2014

Por esta vez me despido diferente,

Hasta que nos oigamos!

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¿Alta costura o prêt-à-porter?

Anoche se estreno el primer capítulo de “Velvet”, la nueva serie de Bambú para Antena 3. La emisión fue todo un éxito de audiencia y acaparó el mayor número de comentarios en las redes sociales. Hoy toca el día de las críticas y aquí va la mía.

velvet 1

Si algo han demostrado Ramón Campos y los suyos en estos años es que saben construir productos sólidos por los que moverse de forma de forma segura, y “Velvet” cumple este paradigma a la perfección. La ficción tiene todos los elementos que mejor se le dan a la productora y que sirven para aglutinar frente a las pantallas a millones de espectadores; a saber: melodrama lujoso, historia de amor potente, actores principales con carisma y una producción técnica sobresaliente. De hecho, el proyecto comenzó como una comedia romántica y poco a poco se fue encauzando hasta la línea narrativa habitual de sus guionistas.

Una vez más, Bambú ha hecho alarde de esa capacidad que tiene para aprovechar un referente previo y construir un territorio nuevo y particular a partir de él. Ciertamente, no se puede decir que “Gran Reserva”, “Hispania”, “Imperio”, “Gran hotel” o “Velvet” sean copias o versiones de “Falcon Crest”, “Roma”, “Dowton Abbey” o “The Paradise”, respectivamente, pero si comparten con éstas la dosis justa como para resultar familiares al público y suponerles un producto cercano y apetecible. Unos verán en esta tendencia falta de creatividad, para mi es saber producir televisión…

Y efectivamente, el problema de Velvet (y de las últimas series Bambú, en general) no es que se parezcan demasiado a otra ficción inglesa o americana, no; es que se parecen demasiado entre ellas. La cantidad de producciones se está haciendo tan grande que para garantizar la buena marcha de todas ellas se recurre a la repetición de patrones de éxito, lo cual si bien es entendible también supone un riesgo importante. Globomedia, por ejemplo, lleva años explotando esa fórmula con eficacia en las audiencias, pero por el camino ha perdido el favor de una parte del público y de casi toda la crítica (los hasta ahora grandes aliados de Bambú).

Recapitulando lo visto en el primer capítulo de Velvet  encontramos, a mi gusto, demasiados elementos repetidos de sus anteriores historias:

1) La gran relación romántica se parece demasiado a sus anteriores amores imposibles (bien por familias enfrentadas como en “Gran Reserva” y “El Origen”, bien por diferencia de clases como en “Gran Hotel”). Por lo que he podido leer, el desarrollo de esta trama va a ser diferente, así que daremos un voto de confianza…

2) Otro aspecto recurrente que aparece es la familia como motor de conflictos. Éste es uno de los temas Bambú por excelencia y es lógico que siempre esté presente porque forma parte de la voz del autor, pero se echa de menos que por primera vez nos muestren a una familia bien avenida en cuyo hogar no vuelen cuchillos constantemente.

3) El tercer clásico que llama la atención es la ambientación de clase alta; bien sea el terrateniente viticultor, el patricio romano acomodado, el noble de principios del Siglo XX o ahora los potentados de postguerra… el caso es que Bambú siempre nos presenta personajes de alto poder adquisitivo. Esto para mi es un mérito muy yanqui, el conseguir que tu público se identifique con unos personajes de un entorno muy ajeno y seducirles con la belleza y el glamour de éste. De hecho, los guionistas siempre lo contrarrestan con la presencia de otros personajes más humildes y, por ello, funciona bien. Simplemente es que, una vez más, añoramos un planteamiento distinto.

4) Un padre con secretos inconfesables, una lucha fratricida por hacerse con las riendas de la empresa familiar, los trabajadores que viven en el mismo establecimiento en el que trabajan, una jefa/gobernanta especialmente estricta y que parece ocultar una relación amorosa con el jefe… todos estos elementos de “Velvet” ya nos suenan de muchas de las series anteriores de la productora. Soy conscientes de que las historias están todas contadas y de que lo único nuevo que podemos aportar es el punto de vista, pero se agradecería una vuelta de tuerca más profunda entre una ficción y otra.

Ramón Campos, un autor con sello y estilo propios.

Ramón Campos, un autor con sello y estilo propios.

¿Quiere esto decir que los autores de Bambú están perdiendo frescura o que no son tan buenos como muchos suponíamos? Por lo poco que los conozco, mi respuesta es un rotundo no. He tenido la suerte de coincidir con Ramón Campos y Teresa Fernández Valdés un par de veces; en la primera les pitcheé un proyecto y en la segunda, Teresa nos recibió a mi socio y a mi para hablar sobre un documental nuestro en el que estaban interesados (por cierto, aprovecho la ocasión para meter una sucia cuña: Teresa, si estás leyendo esto… ¿Qué hay de lo mío?). En ambas ocasiones me quedó muy claro que ambos son dos talentos naturales y que entienden a la perfección los entresijos del negocio de la producción en este país. Por ello me inclino a pensar que si están haciendo un producto como “Velvet” es, simple y llanamente, porque es lo que la cadena quiere que hagan.

Uno de los trasfondos temáticos de “Velvet” es el cambio de la moda, la muerte de la alta costura debido a la irrupción del prêt-á-porter. Y creo que Bambú, como productora, está inmersa en ese mismo conflicto: están produciendo series a medida para la cadena, con un acabado de lujo y apariencia de alta costura, pero los diseños y materias primas (las historias, en este caso) son prêt-á-porter, y lo son porque es lo que dicta el mercado, lo que el cliente puede costear y lo que ya se sabe que funciona para millones de personas. Me recuerdan a los grandes diseñadores que de vez en cuando sacan una colección para H&M: lo hacen bien y bonito, les da de comer y no les lleva mucho tiempo, pero ni de lejos es un trabajo que les exija el 100% de su talento y capacidad.

Ramón Campos, Gema Neira, Cristóbal Garrido, Carlos de Pando, Ángela Armero, María José Rustarazo, Eligio R. Montero, Jaime Vaca y otros muchos (perdón por no citar a todos) son unos creadores excepcionales que nos han dado momentos, tramas y personajes sublimes; pero tengo la sensación de que están trabajando con el pie levantado del acelerador, sin abrir gas a tope y mostrar todo lo que tienen dentro porque es lo que toca (lo que casi siempre toca). Por suerte para todos, la productora se ha embarcado en un par de proyectos internacionales donde, quizá, si que se les permita o exija dar lo mejor de si mismos.

Mientras tanto seguiremos disfrutando de la oportunidad que nos brinda “Velvet”: ir bien vestidos y elegantes aunque sea con las mismas prendas de siempre.

Hasta que nos leamos.