El motor interno

Diapositiva1Últimamente he visto dos series que me han hecho pensar mucho en la construcción de personajes; y lo han hecho por no quedarse en el paradigma habitual, por no conformarse con lo establecido y querer conseguir capas nuevas de profundidad en sus protagonistas. Las series en cuestión son “Masters of sex” y “Boss”.

Cuando los guionistas diseñamos personajes solemos hacerlo a base de conflictos, entendiendo por éstos los diferentes problemas con que se encontrará en la historia y que harán que sea interesante para el público. Entre los conflictos clásicos podemos diferenciar tres tipos:

Conflictos externos: del tipo “tengo que salvar el mundo/atracar un banco/perder la virginidad antes de graduarme”. Suelen utilizarse como el gran motor de la historia, lo que hace que la trama avance.

Conflictos internos: del tipo “le tengo miedo a volar/ no me gusta mi cuerpo/mi fe no me permite abortar y quiero hacerlo”. Normalmente se usan para profundizar en tu protagonista, otorgarle matices y dimensión y que el conjunto sea más rico.

Conflictos de relación: del tipo “amo a la novia de mi amigo/mi padre no acepta mi forma de vida/sufro acoso laboral”. Sirven para estructurar y crear las subtramas, o sea para las pequeñas historias adyacentes entre el protagonista y los secundarios.

Lo que me ha llamado la atención de las mencionadas series es que los guionistas usan el conflicto interno como motor de la historia. Tanto Bill Masters como Tom Kane se relacionan con el mundo exterior condicionados, en gran medida, por un trauma interior o problema personal. Esto, que ahora desarrollaré más detenidamente, es algo bastante poco habitual y que les ha funcionado increíblemente bien.

Si que es verdad que hay muchas historias donde el conflicto externo es de una naturaleza tal que se puede confundir con un conflicto interno aunque no lo sea:

– En “Boys don´t cry”, por ejemplo, el personaje de Hilary Swank ni tiene ningún problema con su identidad sexual (posible conflicto interno), lo tiene con la sociedad que no acepta su transexualidad y con el rechazo que despierta (conflicto externo o de relación).

– En “Mar adentro” el protagonista, en contra de lo que pueda parecer, no tiene ningún problema consigo mismo. Ramón acepta la vida que le ha tocado vivir y la disfruta al máximo, simplemente se ha cansado de hacerlo y prefiere dejar este mundo cuando y como él decida. El conflicto viene del exterior, de las leyes jurídicas y morales que le impiden suicidarse y de algunos de sus allegados, que pueden no entender bien esta decisión.

Conflictazo interno: ¿Mato al pápa o me voy con él al lado oscuro?

Conflictazo interno: ¿Mato al pápa o me voy con él al lado oscuro?

 

En el caso de las series, en las que hay mucho más tiempo para desarrollar a los personajes y los conflictos internos ganan en importancia, suele suceder un poco lo mismo: éstos parecen ser el aspecto central de la trama, pero rara vez alcanzan ese grado de relevancia. Veamos un par de ejemplos:

– Durante las últimas temporadas de “Breaking Bad”, el personaje de Jesse Pinkman tiene un claro conflicto interno: su remordimiento por todos los crímenes cometidos. Esto condiciona visiblemente la trama y a él (recaída en drogas, hastío, desilusión por la vida y sobre todo distanciamiento de Walter) pero no llega a constituirse en el motivo principal de sus actos; éstos vienen determinados por un conflicto externo como es la necesidad de salvar la vida, para lo que debe seguir obedeciendo a Walter en todo o acabará tan muerto como los que se le opusieron anteriormente.

Algo parecido le sucede al protagonista de “The walking dead”; en las dos últimas temporadas Rick se encuentra sumido en la más profunda depresión, provocada por los demonios de todos sus actos inmorales y por los fantasmas de aquellos a los que no pudo salvar. Ello afecta a su rol como líder y su capacidad de mando, y por tanto a toda la trama… sin embargo no llega a ser el impulso substancial de ésta, ya que los continuos ataques zombi y las luchas entre grupos rivales le obligan a seguir actuando y avanzando.

Jesse y Rick son dos ejemplos de personajes cuyo conflicto interno habría parado la acción (querían rendirse) pero sus conflictos externos han actuado de motor, obligándoles a reemprender la marcha. Dramáticamente es algo muy rico y provechoso, pero ahora vamos a ver el ejemplo contrario, que es el que nos atañe.

– En “Masters of sex” el protagonista tiene un claro conflicto interno: no es capaz de aceptar sus fallos, su imperfecta humanidad. Los guionistas aprovechan esto para convertirlo en el impulso principal de muchas de sus decisiones, sobre todo en su forma de relacionarse con el resto de personajes. Así, Bill sabe desde el principio que él es el estéril dentro del matrimonio y no su mujer, pero como no puede asumirlo la hace pasar por un infierno de tratamientos médicos y por un calvario psicológico en su hogar que casi la destruyen. El ver qué trata así a alguien a quien ama le da al espectador una idea muy clara del personaje y lo define desde su propia esencia.

Algo parecido sucede en su relación con Virginia, a la que ama en secreto sin ser correspondido. En lugar de aceptar la derrota, Bill fuerza las cosas hasta el punto de comprometer su estudio e introducir una variable nueva con tal de obligarla a participar y así poder acostarse con ella (aunque sea de forma mecánica y científica).  Según avanza la temporada ella experimenta hacia él un acercamiento y después un rechazo. Bill, recompensa o castiga esto utilizando su posición de jefe (pasa de buenos modos y ascensos a malas formas y despido); de esta manera, la lectura que se hace el espectador sobre la forma de pensar del protagonista viene a ser: “como yo soy infalible y no me equivoco si haces lo que quiero, o sea lo correcto, tendrás éxito; de lo contrario no te quiero en mi vida”. Lamentablemente para él, la vida sin Virginia es mucho más gris y todo apunta (el final de la temporada lo confirma) que el arco de evolución del protagonista le va a llevar a afrontar de una vez su conflicto interno para que deje de dirigir su vida.

Un poco de carnaca, por si se os hace largo el post.

Un poco de carnaca, por si se os hace largo el post.

 

Un planteamiento similar vemos en su subtrama con el Dr. Hass, al que no le perdona haber tenido éxito tratando a su mujer cuando él fracasó. La no aceptación de su imperfección le llevan a condenar a su aprendiz al ostracismo (aunque aquí se mezcla también el rechazo a ser padre debido al trauma infantil que arrastra con el suyo).

Incluso podría vislumbrarse que el conflicto interno está detrás del mismo estudio sobre sexo que da sentido a la historia: dado que él no sabe hacer el amor más que de forma fría, mecánica e impersonal debe encontrar un culpable que le descargue de culpa o fallo; se vuelca entonces en demostrar que el sexo es algo mucho más complejo de lo que se cree y que la sociedad coarta a las personas impidiéndoles disfrutar plenamente de ello. Da igual que haya gente como Virginia, Austin o Betty que han sido capaces de experimentar y alcanzar un conocimiento sexual mucho más amplio… como él no lo ha hecho, es que no se puede o no te dejan, ya que él nunca se equivoca.

Al final, el espectador comprende que todos los actos importantes del personaje, todos los giros de la trama a lo largo de una temporada entera vienen de la mano de su conflicto interno.

– Si hablamos de “Boss” el ejemplo es mucho más claro aun. El protagonista de la (bajo mi criterio) erróneamente cancelada serie está completamente definido por un conflicto externo: se está muriendo de una enfermedad rara. Pero a medida que avanza la serie el espectador descubre que todas las respuestas a su forma de actuar y las decisiones que toma vienen de la mano del contrapunto interno de ese gran conflicto: Kane no es capaz de aceptar que se muere y que el juego ha terminado. Por cierto, no lo he mencionado antes pero el personaje que interpreta Kelsey Gramer en la ficción es el alcalde de Chicago… Cualquier otro con más cabeza se habría retirado a disfrutar de sus últimos meses en paz y armonía, los más apegados al cargo hubieran diseñado una forma de dejar su nombre escrito en la historia de la ciudad pero Tom Kane no, él se empeña en aferrarse al poder como vía de escape y comienza una cruzada por imponerse a todo el que le rodea, ya sea adversario, aliado, amigo o familiar.

Esta necesidad de victorias (personales y políticas) es su respuesta a la derrota vital que va a sufrir. Kane mantiene tan en secreto como puede la enfermedad, como si así fuese un poco menos cierta; se medica buscando que no se le vea enfermo en vez de tratar de paliar los efectos, otro derivado de su negación interna. Como le recuerda su mano derecha Ezra Stone al final de la primera temporada, para saciar su sed de triunfo llega a cometer los más terribles actos y traiciones sin más motivo que, , el demostrarse a sí mismo que sigue siendo (como titula la serie) el puto amo del cotarro.

Ambos, Bill Masters y Tom Kane, suponen un tipo peculiar de protagonista; un poco anti héroes y un poco villanos. Lo que no se puede negar es que los dos encandilan al espectador, que resultan terriblemente interesantes;  y esto se ha conseguido en gran parte gracias al inteligente y novedoso diseño del personaje por parte de los guionistas.

 

Hasta que nos leamos.

Anuncios