La mala situación de las comedias de situación

Sitcoms

 

Que vivimos una época dorada en la ficción televisiva es de sobra conocido; todos andamos locos con las series y las cadenas españolas producen una oferta más rica y variada que nunca, a la vez que compran los grandes éxitos del panorama USA e, incluso, de otros mercados emergentes como el Británico o el escandinavo.

Con una extraña excepción: Las sitcoms. Prácticamente ninguna de las grandes comedias de renombre que han triunfado últimamente entre el público estadounidense (y por ende, de medio mundo) llega a nuestras pantallas; y las que si, lo hacen siempre en canales TDT minoritarios en lugar de en las cadenas principales.

Sorprende este hecho por el mencionado furor general por consumir series y porque el mercado español ha sido un tradicional consumidor de comedias de situación, productos que han dado muchas alegrías a las televisiones que las programaban.

Mi propia infancia y adolescencia (como la de muchos de los que estamos en los 30 y 40) no se entendería sin las comedias de situación americanas. Cierto es que en los 80-90 abundó el subgénero adolescente de las mismas, con títulos imprescindibles como “Salvados por la campana”, “Blossom” o “Yo y el mundo” del que fuimos público objetivo, y que hoy día parece relegada a la producción propia de Disney para su canal de TV (con su factoría de actores/cantantes que tan buenos frutos ha dado). Pero no podemos olvidar que además de éstas, había en la oferta televisiva española un buen numero de comedias familiares que se emitían con éxito , ocupando muchas veces horarios muy competitivos y de gran importancia para anunciantes.

Así, todos recordaremos que el acces del informativo de las 3 fue durante años ocupado por series como “El príncipe de Bel Air” o “Cosas de casa” que garantizaban a los Prats, Piqueras y compañía un buen número de espectadores antes de comenzar sus noticias. Y eso a pesar de que mucho tiempo ofrecieron solamente reposiciones y más reposiciones… y el público aguantaba ahí (fenómeno que se sigue repitiendo con “Los Simpson”, única sit com que se emite en una gran cadena actualmente). También otras franjas, como la tarde y el acces prime time ofrecían series como “Apartamento para tres” en Telecinco (la gran predecesora de los equívocos tontos de “Los Serrano”), “Matrimonio con hijos” o “Frasier” en la 2, “Friends” y “Seinfeld” en el antiguo Canal + en abierto (si, jovencitos, antes de Cuatro existía un Canal + que a ratos emitía codificado y a ratos en abierto…muy grande aquello), por citar sólo unas pocas. Y no sólo eso, sino que había momentos del día reservados exclusivamente para las comedias de 25 minutos. La sobremesa, por ejemplo, era el momento para disfrutar de “Primos lejanos”, “Padres forzosos” o “Búscate la vida”. Resulta curioso que hace un par de años, cuando Antena 3 no lograba dar con la tecla para sus sobremesas no recurriese a esta formula que tan buen resultado había dado una década atrás.

 

Ésta misma cara bobos se nos quedaba a todos viendo sitcoms en las TV generalistas.

Ésta misma cara bobos se nos quedaba a todos viendo sitcoms en las TV generalistas.

 

Pero es que hoy día las sit coms parecen el elemento maldito de nuestra programación. Mientras que se emite sin ningún tipo de requisitos previo cualquier procedural, por flojo que sea, y se apuesta sin dudar por melodramas británicos y high concepts yanquis, a nadie se le ocurre ofrecer una comedia de situación de éxito a sus espectadores. Durante los últimos años nos hemos chupado CSI´s, Mentalistas, Bones, Mentes criminales, Numbers, Castles, Navys, Sin Rastros, Losts, Juegos de Tronos, Donwton Abbeys, Sherlocks, Cúpulas, Arrows, etc. sin miramiento y casi con ansiedad, pero a la vez nos hemos quedado con las ganas de disfrutar de “30 Rock”, “Girls”, “Extras”, “The IT Crowd”, “Weeds”, “Arrested Development”, “Parks & Recreations”, “Veep”, “Episodes”, “Louie”, y otras muchas que o me dejo en el tintero o ni siquiera conozco porque no me han dado la oportunidad.

Las únicas que parecen salvarse de la quema son las dos sitcoms más premiadas de la actualidad: “Modern family” y “The Big Bang theory” aunque ni siquiera éstas, con todos sus Emmys bajo el brazo, logran abrirse camino hasta una cadena mayoritaria y deben conformarse con salir por Neox, el canal que se ha convertido en el ultimo refugio de la comedia de situación (ya que, además de éstas, emiten “2 hombres y medio”, “Como conocí a vuestra madre”, “2 chicas sin blanca” y alguna que otra más de animación adulta). Hace bien poco La Sexta era capaz de programas una comedia de menor categoría como “Me llamo Earl”, pero a día de hoy parece imposible… De hecho para encontrar el resto de las mencionadas arriba hay que recurrir a la oferta de televisión de pago (y están poquitas…); es eso o la ilegalidad.

Precisamente el tema de la piratería podría ser uno de los argumentos de nuestros operadores para no gastar dinero en sitcoms, pero queda totalmente invalidado al ver que si invierten en series dramáticas; máxime teniendo en cuenta que una comedia atemporal, sin continuidad ni profundidad en la evolución de personajes resiste mucho mejor la necesidad de ver el nuevo episodio nada más salir que un drama. Es más lógico esperar meses para ver lo nuevo de Sheldon y cia. que para saber qué pasará con Rick Grimes y el resto de supervivientes al holocausto zombie…

También podría argumentarse que las actuales sitcoms poco o nada tienen que ver con las de 15 años atrás; ahora son más arriesgadas, profundas y extremas, narrativamente hablando; huyen del público familiar para buscar nichos de seguidores fieles y quizá eso podría espantar a muchos telespectadores… pero una vez más chocamos con el argumento anterior: si la gente es capaz de empatizar con un tipejo como Fran Underwood no creo yo que le cueste hacerlo con la divertida vicepresidenta Selina Meyer; si logran seguir la enrevesada trama de parentescos de los reinos de Poniente no creo yo que vayan a agobiarse con las peripecias de los frikis del departamento de informática de una gran compañía inglesa.

La vida da segundas oportunidades... y Ed O´Neil la merecía aunque lea el mismo diario 20 años después

La vida da segundas oportunidades… y Ed O´Neil la merecía aunque lea el mismo diario 20 años después

 

Otro de los motivos que se me ocurren para explicar esta carencia de comedias en nuestra TV es que el formato sea de poco atractivo para el público más joven y haya quedado obsoleto, pero sinceramente me parece inverosímil. Los niños y adolescentes están hartos de consumir series infantiles de duración muy parecida a la de las sitcoms; el formato, por tanto, les resulta cercano. Yéndonos al extremo de la generación Youtube, acostumbrada a consumir video on line de poca duración y diferentes características si podemos encontrar cierta lógica de rechazo… pero habría que manejar datos concretos para comprobar si éste se produce también con series dramáticas de mayor duración; a bote pronto resultaría raro que estos chicos, acostumbrados a videos muy cortos, consumieran los 50 minutos de aventuras de Walter White como traficante de Meta y no los 25 de Nancy Botwin como traficante de hierba.

Muchas dudas en el aire: ¿Son los programadores españoles lelos? ¿Acaso en tiempos de crisis la gente no tiene ganas de reír?, ¿El entorno digital y las redes sociales ya nos proporcionan todo el contenido audiovisual de humor que necesitamos?, ¿Son los programadores españoles lelos?, ¿Dejamos la ficción televisiva para historias más profundas y ambiciosas?, ¿Las cadenas huyen de productos cortos porque permiten una sola pausa publicitaria?, ¿Son los programadores españoles lelos?

Creo algunas de las claves del asunto están en este último párrafo, así que estaré encantado de que lo sigáis resolviendo conmigo en los comentarios… y si el tema da para mucho, pues habrá segunda parte.

 

Hasta que nos leamos.

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En el aire

Hace tiempo que no publico por aquí ninguna ficción propia, desde aquellos microrelatos que me sirvierons de primeros pasos como bloguer (Y que podéis releer aquí y aquí). Pero esta mañana me he topado con este estupendo post de Natxo López en Bloguionistas y me ha despertado algo que llevaba tiempo dormido: la necesidad de pelear cada trabajo hasta el último aliento.

Es cierto que muchos de nuestros guiones se acaban quedando en un cajón del escritorio o en una carpeta del ordenador (Y más hoy día) pero por eso mismo tenemos que adoptar  la obligación moral de que nuestro material muera dignamente. Ya que la peli se frustró o la idea dejó de ser tan original y no vas a poder sacarle provecho, por lo menos dale la oportunidad de ser leida por alguien… quien sabe lo que puede pasar. Quizás cuando toda esperanza se había desvanecido, un último y milagroso hálito de vida surja de lo inesperado;  o tal vez esa historia moribunda sea capaz de granjearte una oportunidad laboral al encandilar tu forma de escribir a algún productor, director, editor, jefe de guionistas, etc.

El caso es que me he animado a dar salida a algún material estancado y hoy quiero presentaros “En el aire”. Se trata de un proyecto de sit com que escribí hace un par de años. Lo hice cuando en Telecinco buscaban este tipo de comedias para producir (Lástima que eligieran “Vida loca” y la cosa se quedará ahí). La premisa es muy clara: El día a día de una tripulación de avión comercial que se pasan la vida fuera de casa, con la maleta a medio hacer, encerrados en un suposotorio metálico gigante a tres mil pies de altura  y con una eterna sensación de desarraigo encima. Un grupo de gente cuyas vidas están eso, en el aire.

En su día Cuarzo se interesó por la serie pero no la movió, Telecinco se interesó por ella pero me dijeron que había llegado tarde y que tenían una similar en preproducción (Todavía estoy esperando para verla… pero esa es otra historia), al poco dejaron de hacer sit coms, luego salió “Pan Am” en EEUU tratando el tema (desde otra óptica, eso si) y al final, poco a poco el producto de fue quedando mustio. A mi me sigue pareciendo divertida, fresca y con muchas posibilidades… pero que voy a decir yo, que la he parido.

A continuación podréis leer una breve presentación de la serie y el guión de un episodio tipo de la misma ¡Espero que os guste!

La presentación

Y el guión del episodio

Hasta que nos leamos.

Ani(Re)mando contra corriente

Hoy quiero hacer algo distinto a lo habitual. Por primera vez desde que existe en blog voy a dedicar un post a hablar de uno de mis trabajos. Y lo hago no sólo por la publicidad y el autobombo que puedo dar a mi producto (que también) sino porque creo que lo que voy a contaros encaja perfectamente en la filosofía de esta página, siempre dedicada a buscar puntos de vista originales con los que analizar la profesión.

Acabo de sacar mi más reciente producción audiovisual, una webserie de animación titulada “La Peña. Malaguitas F.C.” y creo que es interesante que profundicemos en un producto tan peculiar y extraño en el mercado de los dibujos animados.

 

Vista exterior de la peña malaguitas F.C.

Vista exterior de la peña malaguitas F.C.

Todo comenzó hace ya casi un par de años, cuando el por entonces jefe de ficción de Cuarzo, Ismael Morillo, me comentó que andaban dándole vueltas a alguna idea para serie de animación adulta y de tono gamberro. Al parecer su jefe, el tristemente desaparecido Pedro Rodríguez, había coincidido en un pasillo de Telecinco con un directivo de la cadena y le había transmitido que andaban interesados en ver productos de este tipo. Claramente sorprendido, Rodríguez le preguntó que qué pensaban hacer en Telecinco con un “Padre de Familia” y si aquello no sería muy fuerte para su programación… en un acto de congruencia máxima, el directivo le espetó que cada noche emitían “Escenas de matrimonio”, y no creía que una serie de dibujitos pudiera ser más fuerte que eso…

Total, que en Cuarzo comienzan a barruntar el tema de la animación y a buscar ideas. Como guionista satélite y amigo de Ismael, me pasa la información y me dice que si tengo cosas en esa línea se lo envíe. Rápidamente me pongo el disfraz de trilero y le suelto a Ismael que: “Algo tengo… déjame darle una vuelta y te lo mando”. Es momento de confesaros que si alguna vez en la vida un guionista os dice una frase parecida, es que no tiene nada de nada escrito y, tan pronto como cuelgue el teléfono u os pierda de vista, se va a poner a darle vueltas al coco en busca de material decente sobre el que trabajar… y, en este caso, yo no era una excepción.

Así que me encuentro por primera vez en mi vida teniendo que crear una serie de animación gamberra… ¡Encantado! Soy un enfermo de Los Simpson, Futurama, Padre de Familia, South Park y demás animaciones adultas, llevo media vida leyendo comics y aun me trago a ratos lo que emiten en el Cartoon Network, Boing o Clan… esto no puede resultar complicado. Pongo mi materia gris a trabajar, seguro de que pronto daré con un montón de buenas ideas.

Lo primero que debes saber al pensar en productos de animación es que es un submundo complicado. Para alguien ajeno a este medio, una serie o película de animación suena a priori como algo mucho más barato y rápido de hacer que su equivalente en imagen real… total, se pone a unos cuantos tíos a dibujar y ya está. Nada más lejos de la realidad, la animación resulta extremadamente larga y trabajosa de producir y, por ende, bastante costosa. Los grandes productos de Dysney-Pixar o DreamWorks se alargan durante años y años y en ellos trabajan cientos (casi miles) de personas en las numerosas y variadas partes del proceso.

Es por ello que cuando se crea una historia para animación, se busca siempre que sea lo más universal posible (esto ocurre con todas las historias, pero en este caso más aun) y que tenga posibilidades de coproducción y ventas a nivel internacional. Sólo aliándose con varios productores más y garantizando que la serie/película se verá en muchos países se pueden cuadrar las cuentas. En resumen, que si “Gran Hotel” sale rentable sólo con emitirla en España y las posibles ventas al extranjero son casi una guinda al pastel, eso mismo para “Jelly Jamm” es impensable.

Sabido esto, me pongo a parir ideas que se ajusten a esa premisa (Y más sabiendo las posibilidades del grupo Mediaset en Italia y otros países). De las tres que presenté finalmente a Ismael, una se titulaba “La Peña” y trataba sobre las disparadas vivencias de un grupo de seguidores de un equipo de fútbol inventado, miembros todos de una peña de aficionados, que pasan más tiempo peleando entre ellos que con los seguidores del equipo rival. Una especie de Sit com animada con personajes muy extremos y un tono cañero e incorrecto. A mi entender la idea es universal, puede interesar en muchos países y tiene un inmenso granero del que abastecerse.

A Ismael le gustó “La Peña” pero, como suele suceder tantas veces en este mundillo, Cuarzo abandonó la idea de una serie de animación al poco tiempo y mi material pasó al cajón de los proyectos por mover, esperando una oportunidad mejor. Esta ocasión llegó año y algo después, cuando el Málaga C.F. (equipo de mi ciudad) se clasificó por primera vez en su historia para la Champions League.

Para los de otras partes de España y del mundo, os diré que el Málaga siempre ha sido un equipo humilde, de los que está más pendiente de no bajar a 2ª División o peleando por subir a 1ª, y que en toda su historia ha dado pocas alegrías a sus fieles seguidores. Pero, cosas de la vida, en el año 2010 llegó un multimillonario Jeque qatarí llamado Al-Thani y compró el endeudado club para convertirlo en una referencia del fútbol nacional. Desde entonces jugadores y técnicos de renombre han llegado al equipo, que se está asentando entre los mejores de España e iniciando con éxito su primera aventura europea.

Con este panorama nuevo en mi ciudad, decidí que podía ser el momento de rescatar a “La Peña”… ¿Y si convertía a los seguidores del equipo inventado en aficionados del Málaga? ¿Y si pasaba del tono alocado e irreal a una parodia fiel del carácter y la forma de ser de los malagueños? ¿Y si dejaba de querer emitir por una TV nacional para hacerlo por Internet? La ciudad entera bullía de entusiasmo con el equipo y eso es algo que se debe poder aprovechar para producir una serie… sin darle más vueltas decidí intentarlo y producirla yo mismo.

El principal interrogante era si funcionaría una animación basada en algo tan absolutamente localista. Estaba contradiciendo todas las normas sagradas del mercado, remando a la contra… pero realmente había motivos para confiar: Por un lado el foco de atención de toda la población de la provincia estaba, y está, centrado en el equipo de fútbol que está haciendo Historia; por otro lado, había precedentes claros de éxito de productos cómicos en torno a la condición de malagueño (Cosas estilo “Vaya semanita” con los vascos, pero en pequeño). Yo ya había tenido una experiencia profesional agridulce tratando de hacer autocrítica de los andaluces, pero en esta ocasión estaba seguro de que podría cuajar.

Ante la tesitura de cómo rentabilizar la inversión y conseguir obtener beneficios, el factor local también se me descubría como una ventaja: con una serie tan concreta y tan enfocada a un target pequeño (Málaga provincia tiene un millón seiscientos mil habitantes, de los que hay que quedarse con los aficionados al fútbol que vean vídeos por Internet…) el lograr cierto éxito me convertiría en un producto muy atractivo para las marcas locales. Grandes empresas y establecimientos de la zona tendrían en la serie una forma segura y directa de llegar a gran parte de su público objetivo; y de camino asociarían su nombre al del Málaga C.F., sinónimo de éxito y pasión.

El pasado viernes, tras un largo esfuerzo de todo mi equipo, lanzamos el primer capítulo de “La Peña. Malaguitas F.C.” y en apenas dos días hemos superado ya los mil visionados en Youtube, los doscientos seguidores en Twitter y los sesenta “me gusta” en Facebook. Actualmente estoy negociando con un importante medio de comunicación provincial la emisión de los capítulos a través de su página web, mientras inicio las conversaciones con marcas locales en busca del patrocinio.

No sé hasta donde llegará esta aventura, ni si podré conseguir beneficios de ella, pero hasta el momento puedo decir que iniciar el camino contrario al que se supone que debe seguir un producto de animación no me está yendo mal… quien sabe si en futuro existirán franquicias de “La Peña. Madridistas F.C.” o “La Peña. Blaugranas F.C.” o si alguien se planteara el paso de Internet a TV, por citar un par de ejemplos. Es lo que tienen los caminos poco transitados, que casi nadie sabe a donde llevan.

Hasta que nos leamos.

Grandes malas actuaciones 2

Seguimos con el post de hace un par de días. Para cerrar este curioso apartado de películas, valgan otros cuatro ejemplos:

 

– Balas sobre Broadway (Bullets over Broadway, 1994)

Iba a ser complicado dejar fuera de esta lista a Woody Allen. El genial cómico newyorkino ha protagonizado en más de una ocasión alguna gran mala actuación (En general, siempre que sus neuróticos e inseguros personajes pretenden hacerse los duros o aparentar delante de una chica o una situación complicada…) pero yo voy a quedarme con el caso de Jennifer Tilly en “Balas sobre Broadway”.

Tilly interpreta a Olive Neal, la joven amante del ganster Nick Valenti. Como quiera que Valenti es el que paga la obra de teatro que está montando el protagonista (David Shayne, interpretado magistralmente por John Cusack) y Olive es bailarina de cabaret… pues ella acaba teniendo un papel en la obra por imposición del mafioso. Esta sencilla trama genera infinidad de gags y problemas al protagonista, muchos de ellos centrados en la incapacidad absoluta de Olive para actuar. Tilly consigue mezclar perfectamente una desagradable voz de pito, con unos andares y poses barriobajeras que sacan de quicio al espectador más benévolo. Ello, sumado a los textos de Allen y a la impertinencia del personaje, dio como resultado un papelón merecedor de la candidatura al Oscar.

 

Agárralo como puedas (The naked gun, 1988)

Como no sólo de falsos malos actores puede vivir esta lista, he decidido incluir algunos ejemplos de otro tipo. Cierto es que son siempre comedias las que nos brindan esta clase de situaciones, pero hay ejemplos de cómo un supuesto tipo corriente mete la pata hasta el fondo cuando se enfrenta al reto de hacer algún tipo de expresión artística.

Este es el caso del sufrido teniente Frank Drebin (el papel que inmortalizó para siempre a Leslie Nielsen), el policía más torpe y desastroso que se ha podido ver en una pantalla de cine. No es obligatorio que los actores sepan cantar, pero casi todos suelen hacerlo más o menos bien. Lo que es menos habitual es que algunos, como Nielsen en este caso, sepan cantar mal tan bien… todo un arte que el actor canadiense supo poner en práctica con brillantez a la hora de interpretar el himno nacional de EE.UU.

 

American Pie 2 (American pie 2, 2001)

Y es que eso de ponerse delante del público es un trago duro para la gente corriente. Y si no que se lo digan al pobre Jim Levenstein (un Jason Biggs jovencísimo y que ya demostraba sus dotes para la comedia) cuando se ve accidentalmente en el escenario del campamento musical y teniendo que tocar el trombón ante decenas de personas. Esta famosa escena de “American Pie 2” nos demuestra cuanto peso recae en ocasiones sobre un actor. Lo que en el guión debía ser una simple frase más o menos como ésta: “Jim toca el trombón y baila ridículamente ante un atónito público”, se convierte gracias a Biggs en 5 minutos repletos de comicidad y uno de los momentos más memorables de la película. 

 

Mentiras arriesgadas (True lies, 1994)

La cinta dirigida por James Cameron (Si, antes de “Titanic” hizo cosas muy chulas…) supone, quizá, la cumbre del género que inmortalizó a Schwarzenegger: La comedia de acción o acción cómica. En la película hay un momento memorable de gran mala actuación y no es otros que el inolvidable striptease de Jaime Lee Curtis. La Curtis no sólo consiguió dejar de ser “la chica graciosa y feucha” que era hasta entonces, sino que logra una actuación impecable en la que pasa de ser un cervatillo asustado y torpe a una pantera en celo en sólo 7 minutos… y para colmo, el baile contiene conflicto (la caída del micro, resuelta de maravilla) y humor (vaya hostia que se pega, la pobre)… Chapeau.

 

Y con esto dejamos el repaso de grandes malas actuaciones. Como siempre, os invito a aportar las que se os ocurran a vosotros.

 

Hasta que nos leamos.

Grandes malas actuaciones 1

El cine es exposición al 100%. El trabajo de todos los implicados en la realización de una película se ve sometido al constante e implacable veredicto de público, críticos, inversores y fanáticos. De entre todos los posibles crucificados, los actores son los que van a pecho descubierto y se llevan el primer gran aluvión de valoraciones.

La industria de Hollywwod, sabia como pocas, supo reaccionar en su momento y creó una gran cantidad de organismos y eventos mediante los que controlar en cierta medida, los juicios de valor sobre las películas. Comenzando por los Premios de la Academia, encargados de elegir a los mejores del año en numerosas categorías, y llegando hasta los Razzies, su equivalente para los peores del gremio. Entre medio, festivales y publicaciones especializadas de todo tipo.

Pero nunca nadie se ha parado a valorar una curiosa categoría, un extraño fenómeno que se produce de tanto en cuanto por exigencias de algún original guión y que obliga al actor a realizar una peripecia harto complicada. Me estoy refiriendo a las contadas ocasiones en que se le pide a un actor o actriz que actúe mal queriendo

Como homenaje y reconocimiento a algunos interpretes que bordaron esa difícil tarea, he elaborado un pequeño listado con actuaciones memorables.

El crepúsculo de los dioses (Sunset Bulevard, 1950):

Una de las obras maestras del genial Billy Wilder y todo un clásico del séptimo arte. La actriz protagonista (Gloria Swanson) interpreta a Norma Desmond, una vieja gloria del cine mudo que vive encerrada en su mansión de Sunset Bulevard y lucha en vano contra el paso del tiempo y el olvido del público. Durante toda la cinta podemos ver fragmentos de antiguas películas protagonizadas por Norma, y en ellas nos llama muy mucho la atención la manera de actuar propia de los inicios de la cinematografía. La Desmond fue de las más grandes actrices de la época (Una Greta Garbo ficticia) pero no supo evolucionar al ritmo de la industria. En la película, Wilder nos presenta a una mujer loca, posesiva, excesiva en todo lo que hace… y esos defectos se trasladan a su forma de actuar. Cuando ofrece a su joven gigoló (William Holden, en una de sus muchas colaboraciones con su gran amigo Wilder) alguna muestra de sus artes interpretativas, Gloria Swanson consigue una “actuación de la actuación” realmente grotesca; el desvarío gestual de una enajenada que provoca al espectador una sensación que queda a medio camino entre la lástima y la repulsión.

Esa mirada afilada, esa mueca espectral, esas manos embrujadas… hacen de la mala actuación de Norma Desmond la mejor actuación de Gloria Swanson. En la retina de todo el que la haya visto y en los libros de historia cinematográfica quedará para siempre la escena final, en la que baja por la escalera para entregarse a la policía.

Ed Wood (Ed Wood, 1994).

Este biopic dirigido por Tim Burton nos cuenta la vida del considerado peor director de la historia de Hollywood. Con este material no es de extrañar que la película aparezca en esta entrada… durante todo el film, nos narra las peripecias de Wood para sacar adelante sus bizarras producciones y, como no podía ser de otra forma, Burton aprovecha para recrear en clave de humor los rodajes de éstas.

Martin Landau, interpretando a un decrépito y moribundo Bela Lugosi, y el resto de actores consiguen una maravillosas malas actuaciones cuando se ponen delante de la cámara de Ed Wood. Es de destacar lo bien que se le da el asunto a Lisa Marie, la por entonces esposa de Burton, que en la película interpreta a Vampira y que años más tarde nos volvió a dejar otra mala actuación en “Mars Attack”, interpretando al inolvidable marciano que se cuela en la Casa Blanca disfrazado de una humana atractiva y “masca chicle” con una manera muy poco natural de caminar.

Cantando bajo la lluvia (Singin´ in the rain, 1952).

La considerada por muchos mejor película musical de todos los tiempos y una de las más grandes historias sobre cine jamás contadas contiene también alguna memorable mala actuación entre sus fotogramas. Stanley Donen y Gene Kelly tenían muy claro que su cinta no debía quedarse en una mera sucesión de números de baile y por ello armaron una trama especialmente brillante, ambientada en los difíciles años del paso del cine mudo al sonoro.

En ella, la compleja papeleta de actuar mal le toca a Jean Hagen, que interpreta a Lina Lamont. Lina es la estrella femenina del momento, la compañera de reparto de Don Lockkwood (Gene Kelly) en la película que están grabando. Lina es una estrella del mudo pero un desastre en el sonoro: su voz de pito y su torpeza recitando texto hacen de ella una actriz desastrosa. Hagen borda el papel de mala actriz, orgullosa y caprichosa, pero en realidad era una excelente intérprete. Tanto es así que, mientras en la película a su personaje le dobla hablando y cantando el personaje de Debbie Reynolds, en la vida real fue Hagen quien dobló las canciones que Reynolds interpreta en “Cantando bajo la lluvia”.

Además de la falsa mala actuación, los directores nos regalan un sinfín de gags explicando la cantidad de cosas que podían salir mal a la hora de captar el sonido en aquellas primeras películas con voz.

– Friends (Friends, 1994-2004)

Siguiendo por la senda de la comedia, me gustaría hacer mención a un caso especial que se da en la serie “Friends”. Esta, ya mítica, sit com sobre seis treintañeros de Nueva York ha supuesto una de las cotas más altas alcanzadas jamás en la historia de la comedia televisiva, encandilando a crítica y público durante diez años seguidos y convirtiéndose en referente mundial de la forma de escribir series de humor.

En ella, uno de los protagonistas es actor. Joey Tribbiani (Matt Leblanc) es un guaperas que trata de abrirse hueco en el mundo de la interpretación sin terminar nunca de lograrlo, básicamente porque es muy malo. Temporada tras temporada los guionistas han tenido la habilidad de explotar ese filón con continuas muestras del mal hacer de Joey ante las cámaras. Leblanc consiguió construir un personaje incapaz de construir ningún personaje, un actor monomatiz cuya gran valor consistía en poner cara de interesante pensando en que olía un pedo (¡Tremenda explicación, aquella!).

Enumerar la lista de grandes malas actuaciones de Joey Tribbiani nos llevaría demasiado tiempo, así que os dejo con un glorioso duelo interpretativo contra Gary Oldman (quien por cierto se ríe de sí mismo y de su habitual sobreinterpretacion).

 

En breve continuaremos con algún otro ejemplo de grandes malas actuaciones.

Hasta que nos leamos.

LA BESTIA

Este microrelato apareció publicado el pasado domingo 12 de agosto en el Diario SUR de Málaga. Vaya por delante mi agradecimiento a todos los responsables del periódico por elegirlo.

Jonathan estaba paralizado por el desgarrador poderío de la bestia. El tigre que tenía delante suya era la criatura más extraordinaria que jamás hubiera visto. Sin embargo no sentía miedo alguno, sólo atracción.

Quedó impresionado por sus ojos. Ojos que decían claramente: “Aquí mando yo”; esos iris amarillos se le clavaban tan profundamente como lo harían las mortíferas zarpas en cuanto tuvieran ocasión.

Su descomunal tamaño fue lo siguiente que le llamó la atención: una mole de pelo rayado, erguido y noble. El cuerpo transmitía serenidad y quietud pero la boca… ah, su boca. Toda la fuerza del tigre se concentraba entre sus fauces. Los afilados colmillos, la lengua enorme y áspera, la flema que escupía mientras lanzaba al mundo su rugido…

Jonathan también abrió la boca. En su caso, sólo para exclamar – ¡No veh, culega. Zi ha quedao guapízimo! –

El dueño del taller de tunning sonrío satisfecho y extendió la mano – Son tres mil –

Hasta que nos leamos.