La mala situación de las comedias de situación

Sitcoms

 

Que vivimos una época dorada en la ficción televisiva es de sobra conocido; todos andamos locos con las series y las cadenas españolas producen una oferta más rica y variada que nunca, a la vez que compran los grandes éxitos del panorama USA e, incluso, de otros mercados emergentes como el Británico o el escandinavo.

Con una extraña excepción: Las sitcoms. Prácticamente ninguna de las grandes comedias de renombre que han triunfado últimamente entre el público estadounidense (y por ende, de medio mundo) llega a nuestras pantallas; y las que si, lo hacen siempre en canales TDT minoritarios en lugar de en las cadenas principales.

Sorprende este hecho por el mencionado furor general por consumir series y porque el mercado español ha sido un tradicional consumidor de comedias de situación, productos que han dado muchas alegrías a las televisiones que las programaban.

Mi propia infancia y adolescencia (como la de muchos de los que estamos en los 30 y 40) no se entendería sin las comedias de situación americanas. Cierto es que en los 80-90 abundó el subgénero adolescente de las mismas, con títulos imprescindibles como “Salvados por la campana”, “Blossom” o “Yo y el mundo” del que fuimos público objetivo, y que hoy día parece relegada a la producción propia de Disney para su canal de TV (con su factoría de actores/cantantes que tan buenos frutos ha dado). Pero no podemos olvidar que además de éstas, había en la oferta televisiva española un buen numero de comedias familiares que se emitían con éxito , ocupando muchas veces horarios muy competitivos y de gran importancia para anunciantes.

Así, todos recordaremos que el acces del informativo de las 3 fue durante años ocupado por series como “El príncipe de Bel Air” o “Cosas de casa” que garantizaban a los Prats, Piqueras y compañía un buen número de espectadores antes de comenzar sus noticias. Y eso a pesar de que mucho tiempo ofrecieron solamente reposiciones y más reposiciones… y el público aguantaba ahí (fenómeno que se sigue repitiendo con “Los Simpson”, única sit com que se emite en una gran cadena actualmente). También otras franjas, como la tarde y el acces prime time ofrecían series como “Apartamento para tres” en Telecinco (la gran predecesora de los equívocos tontos de “Los Serrano”), “Matrimonio con hijos” o “Frasier” en la 2, “Friends” y “Seinfeld” en el antiguo Canal + en abierto (si, jovencitos, antes de Cuatro existía un Canal + que a ratos emitía codificado y a ratos en abierto…muy grande aquello), por citar sólo unas pocas. Y no sólo eso, sino que había momentos del día reservados exclusivamente para las comedias de 25 minutos. La sobremesa, por ejemplo, era el momento para disfrutar de “Primos lejanos”, “Padres forzosos” o “Búscate la vida”. Resulta curioso que hace un par de años, cuando Antena 3 no lograba dar con la tecla para sus sobremesas no recurriese a esta formula que tan buen resultado había dado una década atrás.

 

Ésta misma cara bobos se nos quedaba a todos viendo sitcoms en las TV generalistas.

Ésta misma cara bobos se nos quedaba a todos viendo sitcoms en las TV generalistas.

 

Pero es que hoy día las sit coms parecen el elemento maldito de nuestra programación. Mientras que se emite sin ningún tipo de requisitos previo cualquier procedural, por flojo que sea, y se apuesta sin dudar por melodramas británicos y high concepts yanquis, a nadie se le ocurre ofrecer una comedia de situación de éxito a sus espectadores. Durante los últimos años nos hemos chupado CSI´s, Mentalistas, Bones, Mentes criminales, Numbers, Castles, Navys, Sin Rastros, Losts, Juegos de Tronos, Donwton Abbeys, Sherlocks, Cúpulas, Arrows, etc. sin miramiento y casi con ansiedad, pero a la vez nos hemos quedado con las ganas de disfrutar de “30 Rock”, “Girls”, “Extras”, “The IT Crowd”, “Weeds”, “Arrested Development”, “Parks & Recreations”, “Veep”, “Episodes”, “Louie”, y otras muchas que o me dejo en el tintero o ni siquiera conozco porque no me han dado la oportunidad.

Las únicas que parecen salvarse de la quema son las dos sitcoms más premiadas de la actualidad: “Modern family” y “The Big Bang theory” aunque ni siquiera éstas, con todos sus Emmys bajo el brazo, logran abrirse camino hasta una cadena mayoritaria y deben conformarse con salir por Neox, el canal que se ha convertido en el ultimo refugio de la comedia de situación (ya que, además de éstas, emiten “2 hombres y medio”, “Como conocí a vuestra madre”, “2 chicas sin blanca” y alguna que otra más de animación adulta). Hace bien poco La Sexta era capaz de programas una comedia de menor categoría como “Me llamo Earl”, pero a día de hoy parece imposible… De hecho para encontrar el resto de las mencionadas arriba hay que recurrir a la oferta de televisión de pago (y están poquitas…); es eso o la ilegalidad.

Precisamente el tema de la piratería podría ser uno de los argumentos de nuestros operadores para no gastar dinero en sitcoms, pero queda totalmente invalidado al ver que si invierten en series dramáticas; máxime teniendo en cuenta que una comedia atemporal, sin continuidad ni profundidad en la evolución de personajes resiste mucho mejor la necesidad de ver el nuevo episodio nada más salir que un drama. Es más lógico esperar meses para ver lo nuevo de Sheldon y cia. que para saber qué pasará con Rick Grimes y el resto de supervivientes al holocausto zombie…

También podría argumentarse que las actuales sitcoms poco o nada tienen que ver con las de 15 años atrás; ahora son más arriesgadas, profundas y extremas, narrativamente hablando; huyen del público familiar para buscar nichos de seguidores fieles y quizá eso podría espantar a muchos telespectadores… pero una vez más chocamos con el argumento anterior: si la gente es capaz de empatizar con un tipejo como Fran Underwood no creo yo que le cueste hacerlo con la divertida vicepresidenta Selina Meyer; si logran seguir la enrevesada trama de parentescos de los reinos de Poniente no creo yo que vayan a agobiarse con las peripecias de los frikis del departamento de informática de una gran compañía inglesa.

La vida da segundas oportunidades... y Ed O´Neil la merecía aunque lea el mismo diario 20 años después

La vida da segundas oportunidades… y Ed O´Neil la merecía aunque lea el mismo diario 20 años después

 

Otro de los motivos que se me ocurren para explicar esta carencia de comedias en nuestra TV es que el formato sea de poco atractivo para el público más joven y haya quedado obsoleto, pero sinceramente me parece inverosímil. Los niños y adolescentes están hartos de consumir series infantiles de duración muy parecida a la de las sitcoms; el formato, por tanto, les resulta cercano. Yéndonos al extremo de la generación Youtube, acostumbrada a consumir video on line de poca duración y diferentes características si podemos encontrar cierta lógica de rechazo… pero habría que manejar datos concretos para comprobar si éste se produce también con series dramáticas de mayor duración; a bote pronto resultaría raro que estos chicos, acostumbrados a videos muy cortos, consumieran los 50 minutos de aventuras de Walter White como traficante de Meta y no los 25 de Nancy Botwin como traficante de hierba.

Muchas dudas en el aire: ¿Son los programadores españoles lelos? ¿Acaso en tiempos de crisis la gente no tiene ganas de reír?, ¿El entorno digital y las redes sociales ya nos proporcionan todo el contenido audiovisual de humor que necesitamos?, ¿Son los programadores españoles lelos?, ¿Dejamos la ficción televisiva para historias más profundas y ambiciosas?, ¿Las cadenas huyen de productos cortos porque permiten una sola pausa publicitaria?, ¿Son los programadores españoles lelos?

Creo algunas de las claves del asunto están en este último párrafo, así que estaré encantado de que lo sigáis resolviendo conmigo en los comentarios… y si el tema da para mucho, pues habrá segunda parte.

 

Hasta que nos leamos.

Ucronías en series: “Friends”

Me gustaría adjuntar el enlace de un artículo que he escrito en la página “series por el mundo” del portal “Mi zona TV“. Se trata del primero de una sección titulada Ucronías en serie, en la que fantaseo con posibles finales alternativos en las producciones más famosas de la historia de la ficción televisiva.

En esta primera ocasión, se la dedicamos a la mítica comedia de situación de los 90-00 “Friends”. Espero que os guste.

http://seriesporelmundo.mizonatv.com/ucronias-en-series-friends/

Hasta que nos leamos.

 

Grandes malas actuaciones 1

El cine es exposición al 100%. El trabajo de todos los implicados en la realización de una película se ve sometido al constante e implacable veredicto de público, críticos, inversores y fanáticos. De entre todos los posibles crucificados, los actores son los que van a pecho descubierto y se llevan el primer gran aluvión de valoraciones.

La industria de Hollywwod, sabia como pocas, supo reaccionar en su momento y creó una gran cantidad de organismos y eventos mediante los que controlar en cierta medida, los juicios de valor sobre las películas. Comenzando por los Premios de la Academia, encargados de elegir a los mejores del año en numerosas categorías, y llegando hasta los Razzies, su equivalente para los peores del gremio. Entre medio, festivales y publicaciones especializadas de todo tipo.

Pero nunca nadie se ha parado a valorar una curiosa categoría, un extraño fenómeno que se produce de tanto en cuanto por exigencias de algún original guión y que obliga al actor a realizar una peripecia harto complicada. Me estoy refiriendo a las contadas ocasiones en que se le pide a un actor o actriz que actúe mal queriendo

Como homenaje y reconocimiento a algunos interpretes que bordaron esa difícil tarea, he elaborado un pequeño listado con actuaciones memorables.

El crepúsculo de los dioses (Sunset Bulevard, 1950):

Una de las obras maestras del genial Billy Wilder y todo un clásico del séptimo arte. La actriz protagonista (Gloria Swanson) interpreta a Norma Desmond, una vieja gloria del cine mudo que vive encerrada en su mansión de Sunset Bulevard y lucha en vano contra el paso del tiempo y el olvido del público. Durante toda la cinta podemos ver fragmentos de antiguas películas protagonizadas por Norma, y en ellas nos llama muy mucho la atención la manera de actuar propia de los inicios de la cinematografía. La Desmond fue de las más grandes actrices de la época (Una Greta Garbo ficticia) pero no supo evolucionar al ritmo de la industria. En la película, Wilder nos presenta a una mujer loca, posesiva, excesiva en todo lo que hace… y esos defectos se trasladan a su forma de actuar. Cuando ofrece a su joven gigoló (William Holden, en una de sus muchas colaboraciones con su gran amigo Wilder) alguna muestra de sus artes interpretativas, Gloria Swanson consigue una “actuación de la actuación” realmente grotesca; el desvarío gestual de una enajenada que provoca al espectador una sensación que queda a medio camino entre la lástima y la repulsión.

Esa mirada afilada, esa mueca espectral, esas manos embrujadas… hacen de la mala actuación de Norma Desmond la mejor actuación de Gloria Swanson. En la retina de todo el que la haya visto y en los libros de historia cinematográfica quedará para siempre la escena final, en la que baja por la escalera para entregarse a la policía.

Ed Wood (Ed Wood, 1994).

Este biopic dirigido por Tim Burton nos cuenta la vida del considerado peor director de la historia de Hollywood. Con este material no es de extrañar que la película aparezca en esta entrada… durante todo el film, nos narra las peripecias de Wood para sacar adelante sus bizarras producciones y, como no podía ser de otra forma, Burton aprovecha para recrear en clave de humor los rodajes de éstas.

Martin Landau, interpretando a un decrépito y moribundo Bela Lugosi, y el resto de actores consiguen una maravillosas malas actuaciones cuando se ponen delante de la cámara de Ed Wood. Es de destacar lo bien que se le da el asunto a Lisa Marie, la por entonces esposa de Burton, que en la película interpreta a Vampira y que años más tarde nos volvió a dejar otra mala actuación en “Mars Attack”, interpretando al inolvidable marciano que se cuela en la Casa Blanca disfrazado de una humana atractiva y “masca chicle” con una manera muy poco natural de caminar.

Cantando bajo la lluvia (Singin´ in the rain, 1952).

La considerada por muchos mejor película musical de todos los tiempos y una de las más grandes historias sobre cine jamás contadas contiene también alguna memorable mala actuación entre sus fotogramas. Stanley Donen y Gene Kelly tenían muy claro que su cinta no debía quedarse en una mera sucesión de números de baile y por ello armaron una trama especialmente brillante, ambientada en los difíciles años del paso del cine mudo al sonoro.

En ella, la compleja papeleta de actuar mal le toca a Jean Hagen, que interpreta a Lina Lamont. Lina es la estrella femenina del momento, la compañera de reparto de Don Lockkwood (Gene Kelly) en la película que están grabando. Lina es una estrella del mudo pero un desastre en el sonoro: su voz de pito y su torpeza recitando texto hacen de ella una actriz desastrosa. Hagen borda el papel de mala actriz, orgullosa y caprichosa, pero en realidad era una excelente intérprete. Tanto es así que, mientras en la película a su personaje le dobla hablando y cantando el personaje de Debbie Reynolds, en la vida real fue Hagen quien dobló las canciones que Reynolds interpreta en “Cantando bajo la lluvia”.

Además de la falsa mala actuación, los directores nos regalan un sinfín de gags explicando la cantidad de cosas que podían salir mal a la hora de captar el sonido en aquellas primeras películas con voz.

– Friends (Friends, 1994-2004)

Siguiendo por la senda de la comedia, me gustaría hacer mención a un caso especial que se da en la serie “Friends”. Esta, ya mítica, sit com sobre seis treintañeros de Nueva York ha supuesto una de las cotas más altas alcanzadas jamás en la historia de la comedia televisiva, encandilando a crítica y público durante diez años seguidos y convirtiéndose en referente mundial de la forma de escribir series de humor.

En ella, uno de los protagonistas es actor. Joey Tribbiani (Matt Leblanc) es un guaperas que trata de abrirse hueco en el mundo de la interpretación sin terminar nunca de lograrlo, básicamente porque es muy malo. Temporada tras temporada los guionistas han tenido la habilidad de explotar ese filón con continuas muestras del mal hacer de Joey ante las cámaras. Leblanc consiguió construir un personaje incapaz de construir ningún personaje, un actor monomatiz cuya gran valor consistía en poner cara de interesante pensando en que olía un pedo (¡Tremenda explicación, aquella!).

Enumerar la lista de grandes malas actuaciones de Joey Tribbiani nos llevaría demasiado tiempo, así que os dejo con un glorioso duelo interpretativo contra Gary Oldman (quien por cierto se ríe de sí mismo y de su habitual sobreinterpretacion).

 

En breve continuaremos con algún otro ejemplo de grandes malas actuaciones.

Hasta que nos leamos.