La excepción que confirma la regla

breaking bad globos de oro

Anoche se concedieron los Globos de Oro 2014 y, al fin, se hizo justicia con Breaking Bad premiándola como mejor serie dramática del año (además de conceder el galardón de mejor actor a Bryan Cranston).

Hace un año escribía en este blog una teoría acerca de la duración de las series, teoría ejemplificada con la relación de series ganadoras del Globo de Oro en este siglo. Anoche, los críticos que votan estos premios hicieron lo contrario de lo que yo denunciaba en el post, premiaron a una serie al final de su andadura y no al comienzo; y lo hicieron porque Breaking Bad sólo puede paladearse con todo su exquisito sabor al cierre de la historia. Y es que a diferencia de la mayoría de producciones, que se alargan hasta el infinito buscando la rentabilidad, las aventuras de Walter White han durado lo que tienen que durar, ni un minuto más (a pesar de la enorme tentación de seguir explotando la trama).

Han sido 5 temporadas (4 y media en realidad, ya que la primera fue más corta) de duración, un poco más de lo que yo creía recomendable en mi teoría; por eso es la excepción que confirma la regla… porque al igual que le sucedía a The Wire (mi otra excepción) Breaking Bad es una obra maestra en su género que marcará una época y una manera de hacer las cosas. Y si algo nos ha dejado claro la Historia del Arte es que a las obras maestras no se las pueden juzgar con el mismo rasero que a las demás.

En cualquier caso, me alegro mucho de este triunfo. No sólo por ser un incondicional de la serie y porque se haya impuesto la calidad frente a la popularidad de masas, también porque ha quedado claro que tener la historia completa en la cabeza todo el tiempo y no ceder a la tentación de estirar el chicle más de lo necesario da siempre los mejores resultados.

 

Hasta que nos leamos.

No la toques más, que así es la rosa.

  • The Sopranos (1999-2007)  – Ganadora Globo de Oro a la mejor serie dramática año 2000
  • El ala oeste de la Casa Blanca (1999-2006) – Ganadora Globo de Oro a la mejor serie dramática año 2001
  • A dos metros bajo tierra (2001-2005) – Ganadora Globo de Oro a la mejor serie dramática año 2002
  • The shield (2002-2008) – Ganadora Globo de Oro a la mejor serie dramática año 2003
  • 24  (2001-2010) – Ganadora Globo de Oro a la mejor serie año dramática 2004
  • Nip/Tuk (2003-2010) – Ganadora Globo de Oro a la mejor serie dramática año 2005
  • Lost (2004-2010) – Ganadora Globo de Oro a la mejor serie dramática año 2006
  • Anatomía de Grey (2005-sigue) – Ganadora Globo de Oro a la mejor serie dramática año 2007
  • Mad Men (2007-sigue) – Ganadora Globo de Oro a la mejor serie dramática años 2008, 2009 y 2010
  • Boardwalk empire (2010-sigue) – Ganadora Globo de Oro a la mejor serie dramática año 2011
  • Homeland (2011-sigue) – Ganadora Globo de Oro a la mejor serie dramática años 2012 y 2013

 

El primer post del año 2013 viene de la mano de los primeros grandes premios de la temporada en la industria del cine y la TV. Los Globos de Oro nos dejaron hace unos días un montón de películas, actores y actrices colocados en la parrilla de salida de los Oscar, pero también dejaron claro qué series siguen siendo las más fuertes en la lucha por el éxito televisivo.

Esto me sirve para hacer una reflexión sobre algo que, como guionista, he defendido siempre: las ficciones de corte dramático en televisión deben tener una duración predefinida, cerrada y, a ser posible, de no mucho más de tres temporadas. Y digo de corte dramático porque las series cómicas, fundamentalmente las sit com, se ajustan a otras normas y reglas temporales que las hacen casi inmunes al paso del tiempo. Partamos, como base de lo que quiero explicar, del listado superior en el que se recogen los ganadores de la categoría en lo que llevamos de siglo. Analizándolo nos damos cuenta de que:

1 – El 91% de las series ganadoras (10 de 11) recibieron el galardón en una de sus tres primeras temporadas. La que no, “24”, lo hizo en la cuarta.

2 – Ninguna de ellas (por ahora, ya que algunas continúan en emisión) lo ha vuelto a ganar después de la cuarta temporada. Las que más, han pasado a ser candidatas año tras año, pero sin revalidar los éxitos del comienzo.

3 – La media de duración de estas series es de casi 7 temporadas. Media calculada a la baja, ya que 4 de ellas siguen en emisión y con perspectivas de durar unos años más.

Entre este listado de series se encuentran algunas de las consideradas mejores producciones televisivas de todos los tiempos, ficciones revolucionarias que han marcado a una generación de espectadores y que quedarán en los escritos sobre el medio para siempre. ¿No resulta raro que ninguna de ellas haya sido reconocida como merece en la segunda mitad de su desarrollo argumental? ¿No es de extrañar que, lo que de la nada surgió como una narración exquisita, al madurar con el tiempo no logre los premios que en los difíciles arranques si cosechó? Los más escépticos dirán que los Globos de Oro son una referencia superficial, que el criterio de los votantes puede ser deudor de intereses de la industria o que los críticos participantes se dejan llevar por la novedad y se olvidan rápido de lo que ya conocen bien… todos ellos son criterios válidos y que en cierto modo comparto, pero también creo que detrás de estas estadísticas hay una certeza ineludible que muchos de los que nos dedicamos al oficio de escribir conocemos: No se puede estirar el chicle indefinidamente.

 

La base de Los Soprano era la necesidad de Toni de ayuda psicológica.

La base de Los Soprano era la necesidad de Toni de ayuda psicológica.

Cuando las series se crean y desarrollan, lo hacen sobre una premisa dramática clara. Con el paso de los episodios y las temporadas, llega un momento en que esa premisa debe ser resuelta si o si, para no caer en el tedio de la eternización. A partir de ahí sólo queda usar el vasto bagaje de nuestros personajes en esos años para crear nuevas premisas que sostengan la serie. Puede hacerse y se hace bien, pero casi siempre el producto se resiente de una u otra manera y en parte deja de ser la misma serie. Si el gancho de tu producto es: “Un jefe mafioso sin escrúpulos está tan deprimido por su vida personal que decide ir al psiquiatra” esto se puede desarrollar durante un tiempo x limitado (dependerá de la habilidad de los guionistas y de la paciencia de los productores). De hecho, tras unas temporadas Toni Soprano ya no acude a ver a su doctora, y los problemas que tenía (relación con su madre o su tío, su amigo enfermo, etc.) han desaparecido. La serie continúa a un nivel espectacular, pero ya basada en la angustia vital del personaje y en como su mundo se desmorona a pesar de su empeño por mantenerlo en pie. Pero cuando te preguntan de qué va Los Soprano tú dices: “de un mafioso que va al psiquiatra”… y por eso la premiaron.

Si encima les da por no resolver la premisa, se produce una huida hacia delante que suele derivar en engaños, decepciones y un gran castillo de tramas imposibles que se derrumba en los últimos capítulos para horror de los seguidores… Creo que no hay que decir mucho más para que os venga Lost a la cabeza ¿Verdad?

Otras series decaen por agotamiento de la fórmula. Si bien Aaron Sorkin tiene claro que su serie presidencial tiene el tope de abarcar 2 mandatos y según ello la estructura, tras 8 temporadas escuchando afiladas conversaciones de pasillos entre los miembros del gabinete, los brillantísimos diálogos ya brillan un poco menos y las crisis de comunicación resultan más llevaderas. Como con más de un político patrio, quizá un solo mandato hubiera sido mucho mejor…

Hacia ese mismo abismo se dirigía, en mi opinión, Mad Men tras sus dos primeras temporadas. La tercera constituyó un viaje por la apatía de Don Draper y eso hizo que el interés decreciera exponencialmente. Para mi sorpresa, en la cuarta levantaron el rumbo nuevamente y ahora vuelven a estar en plena forma. El tiempo nos dirá si son capaces de romper la tendencia… quizá por ello sean la única producción que se ha llevado el premio 3 años seguidos (Incluyendo mi odiada tercera temporada).

Las cosas tienen una duración por algo, y ese algo suele ser que se manifiestan en su máximo esplendor en un periodo concreto de tiempo. Las canciones pop duran entre 2 y 5 minutos, los conciertos 2 horitas, las películas de 90 a 120 minutos, las novelas mejor entre 400 y 800 páginas y las series, aunque nadie se preocupe por aplicarlo, de 3 a 4 temporadas de 13 episodios cada una. Evidentemente hay maravillosas excepciones en todos estos campos, pero cuando algo se convierte en norma suele ir cargado de sabiduría…

Con las series también existe una gran excepción a mi teoría y, como no podía ser de otra forma, además se trata de mi favorita de todos los tiempos. Para rizar el rizo, ni siquiera cuenta con un Globo de Oro o nominación alguna… ni falta que le hace. Me estoy refiriendo a la aclamada “The Wire”. En este caso, cada una de las 5 temporadas de la serie están pensadas de antemano por David Simon para reflejar un aspecto concreto de la sociedad y para demostrarnos que todos ellos están perfectamente relacionados e interconectados. La duración es la que es, ni sobra ni falta nada, porque son los peldaños que tiene la escalera a la que debemos subir para lograr la visión de conjunto que quiere transmitirnos el autor… pero claro, es que estamos hablando de algo muy complejo y muy precioso.

El tema da sin duda para mucho más, espero que al menos os haya servido para pensar un poco en ello. Está claro que a productores y cadenas les gusta ganar dinero con un formato seguro; pero si en lugar de ir a lo fácil, confiaran en el talento de los creadores y dejasen que éstos terminen de contar sus historias en el momento preciso, ahora tendrían el doble de series de éxito en sus parrillas… Como decía Juan Ramón Jiménez: ¡No la toques más, que así es la rosa!

 

Hasta que nos leamos.