El blues de la hora punta

Málaga, un lunes cualquiera camino del trabajo. Ocho de la mañana… A la altura del túnel de Carlos Haya llega el parón: tres carriles repletos de coches inmóviles forman un arcoiris de penitentes metálicos en procesión a ninguna parte. “El cautivo” me viene a la cabeza y sonrío… nunca un nombre fue tan apropiado. Ocho y cuarto

La información del luminoso llega como pájaro de mal agüero: accidente a 5 Kilómetros. Ocho y media… la universitaria de al lado está harta de que le lance miradas cargadas de deseo y vergüenza ¿Seguirá el coche aquí esta noche si aparco y echo a andar?

La gente pierde la paciencia que nunca llegó a tener: cambian de carril como de calcetines; las mujeres tocan el pito, los hombres los cojones. Parachoques que se encuentran con la timidez del primer beso… las nueve.

Llamo al trabajo para decirles que quizá llegue el miércoles.

 

Os dejo con una estupenda canción de The Kinks que da nombre a esta entrada.

Hasta que nos leamos.

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