Los políticos, antes y ahora.

Hace poco me acordé de un famoso correo electrónico que circuló ampliamente hace un par de años y en el que se comparaba el currículo viate de los ministros de sanidad de los principales países europeos. El objeto de aquel mail no era otro que evidenciar la lamentable falta de preparación de la por entonces titular de la cartera en España, Leire Pajín.

Hoy, las cosas están aun más jodidas que entonces y la desconfianza en los políticos se ha instalado en nuestros hogares de forma generalizada. Entre las muchas causas que han motivado nuestro rechazo (con la corrupción a la cabeza de todas) hay una en la que me da la impresión que no hacemos especial hincapié, o al menos no tanto como debiéramos. Me estoy refiriendo al hecho de que hemos dejado el país en manos de unos mindundis, de tipos grises, profesionales de medio pelo incapaces de aportar nada relevante al mundo en el que viven.

Y me doy cuenta de que no siempre fue así… da la casualidad de que llevo un tiempo trabajando en un proyecto de TV movie histórica y he tenido la posibilidad de documentarme ampliamente sobre un periodo fascinante de la historia de nuestro país: la segunda mitad del Siglo XIX. En este periodo convulso y lleno de fracasos políticos estrepitosos hay una verdad que resulta indudable: los gobernantes, independientemente de su ideario, eran gente brillante, con una preparación excelsa y que ponían todo su interés en hacer bien las cosas.

Valga como muestra una breve reseña de 4 políticos de diferentes facciones de la época. Advierto que he hecho una búsqueda ligera, algunas cifras pueden no ser correctas (y con esto quiero decir que es fácil que sean autores de más obras de las que yo cito, por ejemplo, nunca de menos).

canovas

Antonio Cánovas del Castillo: Presidente del Gobierno en 6 ocasiones entre 1875 y 1897.

* Formación y empleo: Licenciado en Derecho. Historiador. Periodista

* Cargos en instituciones: Miembro de la Real Academia de la Historia, Miembro de la Real Academia Española, Miembro de la Real Academia de Ciencias morales y políticas, miembro de la Real Academia de Bellas Artes de San Fernando, Presidente del Ateneo de Madrid.

* Publicaciones: Una novela, un libro de poemas, tres libros de crítica literaria, más de ocho volúmenes sobre Historia de España, director de una enciclopedia de la Historia de España, infinidad de artículos en revistas especializadas, discursos y ensayos políticos e históricos.

Cánovas, hombre de luces y sombras, tiene en su haber la capacidad de mirar a largo plazo en lugar de al corto, así como el haber logrado poner de acuerdo a muchas facciones distintas en aras del bien común.

sagasta

Práxedes Mateo Sagasta: Presidente del Gobierno 7 veces entre 1871 y 1902

* Formación y empleo: Ingeniero de Caminos. Docente. Periodista

* Distinciones: Caballero de la Orden del Toisón de Oro, de la Orden de Caballería del Santo Sepulcro de Jerusalén, distinguido con la gran cruz de la Orden de Carlos III, de la Orden de la Concepción de Villaviciosa, de la Orden de la Torre y Espada y de la Orden de San Mauricio y San Lázaro.

* Publicaciones: Numerosos discursos y artículos políticos. Fundador y director de al menos dos diarios.

A Sagasta ha de reconocérsele su pragmatismo y la capacidad de dejar a un lado parte de sus ideales para colaborar en varios gobiernos de distinto pensamiento al suyo con tal de desbloquear situaciones sin salida.

Pi i Margall

– Francisco Pi y Margall: Presidente de la República en el año 1873

* Formación y empleo: Licenciado en Filosofía y Doctor en Derecho. Escritor, filósofo, jurista, periodista y docente.

* Publicaciones: Varias decenas de obras sobre Historia, política, filosofía y arte, multitud de artículos de opinión y conferencias. Se codeó con los grandes intelectuales europeos de la época, gozando de una inmejorable reputación internacional como uno de los políticos de pensamiento más avanzado de la segunda mitad del Siglo XIX.

De integridad intachable, Pi y Margall vio morir el proyecto por el que llevaba dos décadas luchando (el federalismo) por querer llevarlo a cabo a través de la ley y no de la fuerza; teniendo las fuerzas necesarias (políticas y militares) para instaurarlo.

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Emilio Castelar: Presidente de la República entre el año 1873 y 74.

* Formación y empleo: Doctor en derecho. Licenciado en Filosofía. Catedrático. Articulista y periodista.

* Cargos en instituciones: Miembro de la Real Academia de la Lengua, miembro de la Real Academia de Historia, Miembro del Ateneo de Madrid, Presidente de la Asociación de Escritores y Artistas Españoles. Fundador y director de un periódico.

* Publicaciones: 5 novelas, decenas de ensayos sobre Historia, filosofía, política y viajes, multitud de discursos. Colaborador en periódicos de Francia y América del sur. Goza de gran reputación internacional como orador y político.

Castelar fue un azote constante contra todo y todos los que se mostraran negligentes. Un político brillante, incisivo y mordaz como pocos. Aceptó la responsabilidad de gobernar el país cuando nadie más quería hacerlo.

Y llegando a la parte morbosa de este post, aquí está la breve reseña de los dos principales políticos que tenemos hoy día en este país.

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Mariano Rajoy: Presidente del gobierno desde 2011.

* Formación y empleo: Licenciado en Derecho. Registrador de la propiedad.

* Distinciones: Gran Cruz de la Orden de Carlos III. Doctor honoris causa por la Universidad Sergio Arboleda de Colombia. Medalla de oro del ciclismo español (Por su apoyo a este deporte). Orden del Águila Azteca (Durante una visita de estado a México).

* Publicaciones: 1 ensayo titulado “En confianza: mi vida y mi proyecto de cambio para España”

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– Alfredo Pérez Rubalcaba: Actual jefe de la oposición.

* Formación y empleo: Doctor en ciencias químicas. Docente.

* Distinciones: Gran Cruz de la Orden de Carlos III. Gran Cruz de la Orden de Alfonso X el Sabio.

* Publicaciones: una veintena de artículos científicos (Todos ellos en los años 80).

En resumen, que el rumbo de España está en manos de Walter White y del presidente del club de fans de Perico Delgado… Pues recordemos que hubo un tiempo en que no era así y exijamos a los políticos el mismo nivel de excelencia que tenían hace tiempo.

Hasta que nos leamos.

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Alta Suciedad

Tras casi dos semanas de actividad personal y profesional frenéticas que me han obligado a tener desatendido el blog, he conseguido sentarme un rato para ponerme el día. Ante todo pido disculpas por no haberlo hecho antes…

Curiosamente el hueco he venido a encontrarlo en una jornada de huelga general en España, un día atípico y de mucho debate y conflicto: los que la apoyan y los que no, los que respetan al contrario y los que no, los que atacan y los que se defienden… en definitiva, un día para hablar mucho de política, de economía, de recortes y de esta puñetera crisis en la que llevamos tanto tiempo instalados que ya  hay una generación de chiquillos que no han conocido otra cosa.

Por eso me he decidido a escribir sobre un tema que tenía aparcado hace tiempo: hoy quiero hablaros de un cómic de hace ya bastantes años que trata todo este tema de la economía global y de la quiebra del sistema financiero con una precisión quirúrgica. Curiosamente, el protagonista de la historieta es un cerdo… hagan sus analogías.

Cerebus: Alta Sociedad” es un cómic escrito y dibujado por el autor canadiense Dave Sim entre los años 1981 y 1983 y publicado como tomo único en 1986. Se trata del segundo volumen de historietas del personaje, Cerebus: el cerdo hormiguero. Al principio de la trama, el protagonista se nos presenta como un mercenario y espadachín buscavidas en un mundo a caballo entre lo medieval y lo decimonónico, dominado por las relaciones político-económicas de los reinos y ciudades-estado entre ellos y con las religiones predominantes.

Evidentemente, con un material tan peculiar resulta obvio que estamos hablando de un tebeo independiente y muy radical que nada tiene que ver con lo que se produce desde las grandes editoriales del medio. Para entender bien Cerebus es bueno conocer un poco la controvertida figura de su autor, de la que podéis leer un poco más aquí y aquí.

La trama principal de “Alta sociedad” es una historia de ascenso y caída bastante arquetípica: Cerebus es un ambicioso pero inepto pobretón que logra subir escalafones sociales hasta convertirse en el Primer Ministro de una importante ciudad-estado. Por el camino va forjando alianzas y se le enfrentan enemigos, aprende el arte de la política y lo termina perdiendo todo sólo para volver a levantarse dispuesto a seguir la lucha. El autor es capaz de tejer una densa y complicada red de historias y relaciones en las que tienen cabida el humor, la acción, las intrigas, la sátira y la parodia, los homenajes a películas y autores que admira, el amor, lo lisérgico, etc. Como nota al aspecto meramente formal de la obra me gustaría indicar que “Alta sociedad” es un tebeo de vanguardia para su época, con soluciones visuales y narrativas muy arriesgadas por parte de Sim y que supusieron toda una revolución e inspiración para los artistas gráficos del medio.

Pero lo que nos atañe principalmente de esta historia es la capacidad de predecir el futuro, de anticipar los problemas que acabaría teniendo nuestro sistema capitalista occidental en una época, los primeros ochenta, de euforia económica y eclosión de las multinacionales, los holdings, los yuppies, los brokers, etc. (Generada por contraste del pesimismo vivido con las crisis del petróleo de finales de los 70). En un momento en que el mundo occidental estaba embriagado con el dinero fácil de la era Reagan y seducido por el consumismo salvaje, Dave Sim es capaz de mirar más allá y elucubrar con acierto lo que terminará provocando esta actitud de irresponsabilidad económica.

El ascenso de Cerebus se nota en su aspecto: De barbaro con espada a tipo trajeado.

En “Alta Sociedad”, el lector y Cerebus asisten incrédulos y al unísono al baile entre las fuerzas que rigen un país, ambos se ven obligados a aprender a marchas forzadas (dado el ritmo frenético con que el autor introduce la información) las claves que llevan a dominar esas relaciones de poder. En la obra, Cerebus accede al control de un país arruinado por las deudas y se nos muestra claramente como esto deja sin margen de maniobra alguno al más decidido de los gobernantes – Más actual imposible – . Tampoco se corta el autor a la hora de retratar a una burocracia sedienta de dinero y cuotas de poder, a la que sólo es posible manejar a base de sobornos, dádivas y concesiones políticas – Si nos ponemos a enumerar casos, nos aburrimos.. dejémoslo en EREs de Andalucía y Gurtel, por citar algunos de los últimos – . Se nos muestra claramente cómo el poder se organiza en camarillas exclusivas dentro de los propios partidos – Desde los “guerristas” en su día a los “Fabristas” de hoy – y que el más mínimo rumor puede acabar siendo clave para mantenerse en el poder o caer, en lo que es una evidente alusión a las estrategias de comunicación política. Saca a la palestra el poder de decisión de los asesores políticos, esas figuras que están detrás de la cara del cartel electoral y que tienen una cuota de decisión e influencia sobre nuestras vidas casi inaudito. Y un largo etc.

En otra fase de la trama, Cerebus tiene que defender su posición en unas elecciones generales y ahí Sim continua lanzando cañonazos (que no dardos) envenenados. Para empezar ridiculiza el empaque de los candidatos haciendo que su rival a Primer Ministro sea una cabra (literalmente) puesta por el verdadero hombre fuerte en la sombra… luego prosigue mostrando el proceso de captación de votos, el cómo se promete lo mismo a todos y se disfraza la ambición de dulzura y buenos modos; la manera tan torpe de pretender engañar al elector y que, cuando no se consigue esto, se pasa directamente a la compra mediante compromisos de favorecerle una vez elegido. Para no dejar títere con cabeza, al autor no se corta un pelo a la hora de retratar a los medios de comunicación como meros instrumentos del poder, dispuestos a dar cabida en la portada a la noticia más mediatizada posible y a aleccionar en favor de su fuerza política predilecta.

El mensaje es claro: O conmigo o contra mi.

Hacia el final de la obra, una vez ganadas las elecciones, Cerebus se embarca en una política expansionista para poder llenar las arcas del estado en ruinas: es decir la guerra al vecino. Si bien hoy día el mundo occidental parece haber aparcado los conflictos bélicos físicos, si que asistimos a diario a las guerras económicas entre estados. Una vez más Dave Sim sabe interpretar el devenir de los tiempos, pues en la obra la política belicosa del protagonista se ve frenada y anulada por la intervención de una organización mayor y más poderosa, de la que esta ciudad-estado es miembro. En el caso de “Alta Sociedad” se trata de la Iglesia y su pontífice, pero en nuestro día a día resulta muy sencillo extrapolarlo a las actuaciones de la Unión Europea con Angela Merkel a la cabeza…

En definitiva, “Alta Sociedad” consigue, casi 30 años después de su creación, estar más vigente que nunca y supone una lectura obligada para todo aquel que quiera mirar desde una visión crítica las actuaciones de los políticos y banqueros con los que nos ha tocado lidiar. Los aficionados al cómic independiente que no lo conozcan lo considerarán un “must”, los aficionados al cómic de mainstream descubrirán otra forma radicalmente distinta de consumir tebeos, los no aficionados al cómic posiblemente se atraganten un poco con su lectura, a ratos enrevesada. Pero lo que está claro es que todo nuevo lector que consiga terminar de leerse el tomo quedará satisfecho y con una idea zumbona rondándole por la cabeza… “Vaya asquito de mundo”.

 

Hasta que nos leamos.

La importancia de los nombres

Los nombres tienen poder, eso es algo que cualquier iniciado a la magia y todos los atentos lectores de Neil Gaiman saben bien (Es una de las muchas enseñanzas que el autor británico esconde cuidadosamente por las páginas de sus comics y novelas. Recomiendo encarecidamente su lectura a todos los que no lo conozcan).

La primera vez que me di cuenta del poder de los nombres fue hace poco más de cuatro años, justo cuando la selección española de fútbol ganaba la Eurocopa de Austria y Suiza. Hasta ese campeonato nuestro equipo no había tenido un nombre oficial con el que mencionarles, apoyarles, bendecirles o maldecirles según la ocasión, etc. Históricamente se le había calificado con apelativos  (como “La furia española” referenciando el saqueo de Amberes) poco acordes al fútbol practicado por nuestros chicos, o con el nombre de un grupo de jugadores concretos (tipo “la quinta del buitre”) generalmente de un mismo equipo.

La solución era bien fácil, tan obvia que parece increíble que tardásemos 88 años en darnos cuenta. Sólo había que echar un vistazo a nuestros rivales para caer en la cuenta: Francia eran “Les Bleus”, Italia “La azurra”, Argentina “La albiceleste”, Holanda “la naranja mecánica”, Brasil “La Canarinha”… ¡La clave para el éxito futbolístico consistía en denominar al equipo nacional por el color de su camiseta!

Y entonces llegó La Roja.

Los nombres tienen poder y nuestra selección, al ser bautizada por Luís Aragonés como “La roja”, alcanzó la excelencia futbolística y un logro nunca antes conseguido: empalmar las victorias de Eurocopa-Mudial-Eurocopa. Muchos esgrimirán argumentos banales como que debemos el éxito al talento de los Iniesta, Xavi, Casillas y compañía… no os dejéis engañar por ellos: nosotros sabemos la verdad.

El éxito personal también puede depender de un buen nombre frente a uno malo, lo hemos visto cientos de veces ¿Quién no recuerda al desgraciado perdedor Homer Simpson saborear las mieles del triunfo cuando se cambió su nombre por el de Max Power

¿Cuántos cantantes han tenido que buscarse un nombre falso para resultar más atractivo comercialmente? Desde el bueno de David Jones, que no vendía un disco ni a tiros hasta que cambió su apellido real por el mucho más glamouroso Bowie, a nuestro compatriota Alejandro Sanz, que en los inicios de su carrera trató de conquistar las listas de éxito bajo el imperial sobrenombre de Alejandro Magno

Como guionista debo tener mucho cuidado a la hora de escoger el nombre de mis personajes, quizá de ello dependa el devenir de sus vidas y, con él, de la historia que quiero contar. Creedme si os digo que sé de lo que hablo, tengo un estupendo guión sobre una trilogía de películas que narran una epopeya intergaláctica que ha sido rechazado mil veces sólo porque me dio por llamar a su protagonista Lucas Andacielos

La excepción: un mal nombre que llega lejos.

¿Y por qué os suelto todo este rollo? Muy sencillo, porque pensando acerca del poder de los nombres me he dado cuenta de que tenemos en nuestra mano la solución a la crisis de las narices: Dejemos de ser España.

Así de simple, así de contundente, así de sencillo… España es un país de segunda fila, acuciado por las deudas, con una pésima reputación internacional, sus políticos y banqueros son un atajo de ineptos y/o ladrones, sus sindicatos viven en el siglo XIX en lugar de en el XXI, sus empresarios no son capaces de mirar más allá de la cuenta de resultados del mes en que están, sus ciudadanos son dóciles ovejas adormecidas por unos medios de comunicación que olvidan su función social a medida que se embriagan con el elixir del poder… dejemos de ser España, pues. Cambiemos nuestro nombre con la esperanza de encontrar uno lo suficientemente bueno como para inspirarnos a sacar lo mejor que tenemos dentro ¿Quién sabe si con otro nombre a la Merkel le pareceríamos más dignos de confianza? ¿Y si las agencias de calificación de riesgo nos concedieran la AAA fascinados por el magnetismo de nuestra nueva denominación? ¿Y si en Londres, París o Berlín un joven que busca trabajo fuese bien considerado al decir con orgullo su nueva nacionalidad?

Si os gusta mi propuesta, difundidla a todo el que conozcáis, porque ahora queda lo más difícil: dar con el nombre adecuado… Os invito a escribirme con vuestras ideas para que entre todos elijamos un nombre a la altura de nuestro país. Da igual de donde os lo saquéis mientras sean un buen nombre ¿Qué digo bueno? Un nombre cojonudo… la madre de todos los nombres de países ¡Busquemos un nombre que sea la envidia de todas las demás naciones, un nombre tan bueno que Norteamericanos, Indios y Congoleños piensen por igual “¿Por qué coño no se me habrá ocurrido a mi?”.

Mi primer impulso fue proponer “Iberia”, por las claras connotaciones históricas y geográficas. Pero no me puedo resistir al encanto de un nombre de país digno de ser gobernado por el Dr. Muerte… para mi, nuestro país debería pasar a llamarse CROANIA.

Espero vuestras propuestas de nombres.

Hasta que nos leamos.